Neoliberales con varita mágica

Gemma Marchena. La princesa Sofía se ha convertido en una especie de pastiche intelectual para que sea deglutido por cerebros infantiles en expansión. Ya de por si la niña es cargante: esa vocecilla estridente, su vestido noño, siempre preocupada por los animales y pidiendo perdón… Aunque ahora que lo pienso, veinte años de Bart Simpson igual nos han intoxicado y parece que cae mejor el niño contestón, caradura y travieso. Nos cae bien si no es nuestro hijo, claro, que como heredera mejor me quedo con alguien más buenazo como Sofía. Pero hay algo que me irrita mucho más de la Princesa Sofía. Como noble que es (de refilón, oiga, que su madre era zapatera y se casó con el Rey Roland en un ejercicio de ascensor social vertiginoso), acude a la Academia Real, donde acuden todos los cachorros de la realeza. Ojo: ¿no les recuerda esto a un internado de suiza? Los que serán futuros reyes y mandamases del mundo no tienen suficiente con codearse entre ellos para luego hacer sus mamandurrias de adultos, ¡es que encima les enseñan magia! ¿Se imaginan ustedes a los hijos del Ibex 35 manejando la varita a su antojo? ¿Harían el bien para el común de los plebeyos o nos aplicarían el neoliberalismo con recortes salvajes a base de abracadabras? Como me alivia que la Princesa Sofía y su Academia de Magia sean sólo ficción…

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01

02 2016

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