Truman

Emilia Gené. Tim Robbins o Juliette Binoche entre los invitados. Elvira Lindo o Vargas Llosa (y la Preysler en las butacas) entre los presentadores. Un toque de cosmopolitismo para poner el cine español a la altura del mundo y la cultura. Pero esta gala nada ha tenido que ver con aquellas recientes cargadas de intención (Rosa Sardà, Buenafuente, Corbacho) y reivindicaciones (los Bardem como icono) contra abusos políticos y sociales. Una gala rápida, casi expeditiva. Ni los embajadores salvaron el ambiente. Resines institucional y Dani Rovira como si se pasease entre el público de El club de la comedia. Se le quiso dar agilidad y los galardonados subían y desaparecían con rapidez, pero quizás el problema es otro. Por ejemplo, la rigidez del protocolo: todos los galardonados agradeciendo el premio y dedicándolo a su equipo (sin el que no son nada), la familia, los amigos, la pareja. Demasiado repetitivo y carente de gancho, de emoción, para los espectadores. O quizás es que el cine español (Torrente como récord de taquilla) no da para más. Exige menos IVA (en lo que todos estamos de acuerdo), menos piratería y más apoyo. El cine es una cuestión de Estado, dijo Resines. Pero el público sigue sin entusiasmarse. Ganó Truman, este sí es un peliculón.

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Telele

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08

02 2016

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