Yo confieso que…

Urko Urbieta. Hoy escribo esta columna en plan ‘Confesiones’, como si Carlos Carnicero me exigiera contar, con aquella luz de interrogatorio, mis secretos más ocultos. Pues sí, televisivamente tengo uno… y muy gordo: soy adicto a Un príncipe para tres princesas.  ‘Yo Confieso’ que no me gustan los realities y que no he visto nunca este tipo de dating shows en los que se ha especializado Cuatro. No he visto las dos primeras ediciones de Un príncipe para… ni Granjero busca esposa, ni ¿Quién quiere casarse con mi hijo? ‘Yo Confieso’ que llevo semanas viéndolo y me tiene enganchado esa mezcla de interpretaciones ridículas, sentimientos falsos, frases inolvidables y medias neuronas, aderezadas por un montaje demoledor, en el que imágenes, música y sonidos, me hacen reír más que cualquier gag de Chiringuito de Pepe o Buscando el norte. En esta tercera edición, la novedad ha pasado por contar con tres ‘princesas’ casaderas de personalidades muy diferentes, aunque les une la falta total de inteligencia. Quizá una neurona y media entre las tres. Pero son tan divertidas… sobre todo Rym, la ‘princesa’ musulmana, que bebe champán, come chistorra y muestra cacho cada vez que puede. ¿Y qué decir del casting de ‘príncipes’? Soy fan de Padilla, el árbitro que asegura que no hay playas en Alicante; y de David, el navarro que intenta ligarse a su princesa con frases como: «Rym, acércate. ¿A que te pongo?». Es un poeta. Cómo no va a caer rendida.

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Telele

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06

03 2016

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