El efecto ‘cuñado’

Urko Urbieta. Un médico forense sumamente irritante y una mujer policía con carácter condenados a entenderse, acompañados por un grupo de secundarios insípidos, una ciudad fotogénica, en este caso Miami, y una serie de asesinatos por descifrar. Podría estar citando CSI: Miami, Castle o Bones… pero no, en esta columna hablo, lamentablemente, de Rosewood, el nuevo procedimental que Cuatro estrenó el lunes. Les pongo sobreaviso: es mala con avaricia. Es serie B intentando camuflarse como producto de Primera División. No me cabe en la cabeza que llegara a estrenarse en USA y, sobre todo, que le hayan concedido una segunda temporada. Rosewood pretende, sin éxito alguno, alejarse del calco de este tipo de series policiacas poniendo como protagonistas a una pareja de minorías de la sociedad americana: el médico patólogo es un hombre de color, con laboratorio propio y vestido como si siempre estuviera de fiesta, aunque esté abriendo un cadáver, trabajando codo con codo con una agente latina de armas tomar que intenta superar la muerte de su marido.
Si a una premisa tan manida y facilona le sumas un protagonista insoportable y ‘cuñao’, así como unos secundarios sin gracia (que incluye a las ayudantes del doctor: su hermana lesbiana y su novia) y unos diálogos espantosos, el resultado es este engendro del que les aconsejo huir como de la peste.

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Telele

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04 2016

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