Pekín GH express

Javier J. Díaz. Lo bueno (y lo malo) del reality en televisión es que todos tarde o temprano se pervierten. Todos acaban pareciéndose a la madre que los trajo al mundo: al del ilustre señor de John de Moll, conocido como ‘Gran Hermano’. Esa perversión también ha llegado a Pekín Express hace algunas ediciones pero ahora ya se está notando demasiado. El caso es que el objetivo de superar etapas de muchos kilómetros por continentes caóticos y complicados con apenas un euro sin ser eliminados cada vez es más secundario, para centrarse en las explosiones de carácter entre los compañeros y la manipulación del propio concurso para poder rodar un programa y editarlo-emitirlo meses después. Esta semana ha vuelto a haber mucha polémica porque Pekín Express decidió el abandono obligado por motivos de salud de un concursante de una de las parejas favoritas que acudían sin conocerse entre ellos y lógicamente tras unir en un cásting caracteres opuestos. La bomba tenía que explotar. Sin embargo, el concursante ha dicho por redes sociales que eso no es del todo cierto y ha puesto en duda los métodos del programa, como ya hicieron en el pasado otras parejas. En Pekín Express Gran Hermano todo puede pasar.

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04 2016

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