Maldita hemeroteca

Emili Gené. Si vemos algún fragmento de debates anteriores (me refiero a la época gloriosa de los González y Aznar que se prolonga hasta el último cara a cara entre Rajoy y Sánchez) contemplamos imágenes procedentes del pleistoceno muy anteriores al descubrimiento de la televisión. De aquella entrevista de Hermida a Juan Carlos hace solo unos años pero ya entonces parecía grabada en la era de las momias. Algo, pues, hemos mejorado. Al fin la política deja de ser un espacio reverencial celebrado con la prosopopeya de un acto militar para asomarse con timidez a las reglas de juego del código televisivo. Piqueras y Ana Blanco anestesiaron el programa pero Vallés intentó preguntar. Faltaba Ana Pastor o cualquier periodista que hiciese de tal. Cada vez que la banda de los cuatro exhibía datos y gráficos imaginaba la verificación consiguiente que se toman la molestia de elaborar en ‘El objetivo’ y podemos consultar en su web. Los debates ya no son monólogos pactados en formato blindado pero siguen dando más juego los diversos postdebates. Los más vivos y dinámicos, en La Sexta, que sube en audiencia. Se lo curran.

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Telele

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06 2016

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