Futuro de andar por casa

08

08 2016

Urko Urbieta. Me voy a ganar fama de negativo, pero es que las cadenas no paran de estrenar saldos en verano y algún pobre telespectador incauto puede caer en la red de series como Minority Report, que Cuatro estrenó este miércoles. Solo tiene dos ventajas que podrían hacernos sentir curiosidad por verla: por un lado, es la ‘secuela’ televisiva de un blockbuster del mismo nombre firmado por Steven Spielberg en 2002, con Tom Cruise de protagonista; y, por otro, tiene un componente futurista que da algo aire a la típica serie, como esta que nos ocupa, con dos compañeros que investigan casos policiales y con un misterio que envuelve a uno de ellos. Nada nuevo bajo el sol. Quedan avisados. La serie arranca diez años después del final de la película, en 2065, con ‘Precrimen’ desmantelado y los precogs viviendo ocultos al resto del mundo. Uno de ellos, sin embargo, no puede resistir tener visiones, así que entra en contacto con una policía de Washington que le ayuda a detener esos crímenes.
¿Qué decir de esta serie? Se estrenó en EEUU en septiembre y antes de Navidad ya le habían dado carpetazo por las pobres audiencias conseguidas. Y no es para menos porque Minority Report es una baratija. Ni siquiera cumple en mostrar un mundo futurista atractivo; quizá por el pobre presupuesto. Todo en esta serie es muy de andar por casa, muy olvidable.

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Telele

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