Mamá, quiero ser artista

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10 2016

Gemma Marchena. Las cifras salieron esta semana y daban ganas de llorar. La mitad de los actores españoles que tenía un empleo ganaba menos de 3.000 euros al año. Sólo el ocho por ciento de los que pertenecen a este gremio vive de lo suyo. Todavía están recientes en la memoria las declaraciones emocionadas de Candela Peña cuando recogía el Goya a Mejor Actriz Secundaria y aprovechaba para pedir trabajo tras tres años en dique seco. Tres años en los que, mientras tanto, nació su hijo y murió su padre. Las cosas no han mejorado desde entonces, han pasado tres años y las estadísticas siguen dando bofetadas. Actores y actrices malviven con otros empleos, confiando en que se disipe esta crisis que también le está dando bien a periodistas, arquitectos, diseñadores de moda o fisioterapeutas. Da lo mismo: todos comparten el sueño bobo de vivir de lo suyo. Al mismo tiempo, la enorme Paquita Salas (esa serie donde la protagonista es representante de actores) grita al teléfono a una actriz: «¿Quieres un Puente Viejo?». O un Águila Roja, o un Acacias 38 o la inmensa Crematorio, lo mismo es. Todas estas producciones propias dejan un reguero de empleo tanto para los intérpretes como para los que están tras las cámaras. ¿Acaso no queremos bajar el paro sea como sea? Menos IVA y más ayudas no estarían nada mal.

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Telele

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