Archivo de enero, 2017

Patada en la boca

Neus Aguiló. Mercedes Milá tenía que pasar por ‘El hormiguero’ como una invitada más, pero no fue así. Pablo Motos metió la pata hasta el fondo cuando le preguntó a la periodista por ‘Convénzeme’, su nuevo programa. El presentador pensaba que no se había estrenado cuando en realidad lleva ya tres meses en antena. La veterana periodista se quedó de piedra pero supo reaccionar y, como ya está de vuelta de todo, le cantó las cuarenta a Motos. «¿Tú haces siempre lo mismo con tus invitados? Una patada en la boca, quiero decir…», le soltó Milá, quien no se cortó ni un pelo y le añadió: «¡Que el próximo domingo es el último programa del primer trimestre, desgraciao!». Nunca me ha entusiasmado Mercedes pero esta vez llevaba razón. Pablo no se esperaba tal reacción y, lejos de pedir disculpas por su error, se mostró a la defensiva y dispuesto a atacar a la periodista como si fuera su peor enemiga. Algunos dicen que Pablo Motos está acostumbrado a tener siempre la última palabra y a ser el el más chulo del programa. Pues esta vez no pudo ser. Y si no tragas a Milá, por lo menos que no se te note. Así no se trata a un invitado.

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01 2017

Roger

Emili Gené Vila. Nadal es el mejor deportista español de todos los tiempos pero la televisión pública española no tiene competencias para poder retransmitir la final del Open de Australia, que supone el regreso triunfal del mallorquín al escenario internacional. Lógica de mercado que escapa al sentido común y al discurso político. Nuestros líderes y gobernantes no se cansan de alabar y halagar el deporte como generador de valores o de hacerse fotos al lado de los campeones, pero desaparecen a la hora de garantizar que un evento de primerísima actualidad y trascendencia pueda ser seguido en directo por todos los ciudadanos. Tras la polémica aquella del fútbol como servicio público que las teles debían asumir, las cadenas han dictado sentencia: hay que pasar por caja. Suscribirse a alguna de las ofertas del oligopolio teleco, única opción para ver la Copa y la Liga o el partido de Nadal contra Federer. Los más viejos recordarán los tiempos en que la tele era un bien social: se veía en casa del vecino o del club del pueblo. Ahora tenemos que meternos en un bar, si no tenemos en casa Movistar Fusion, Orange TV o Vodafone TV, para contemplar en Eurosport las lágrimas de Roger justo al acabar el partido.

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01 2017

Un detective con alzacuellos

Urko Urbieta. La fotogénica campiña inglesa y un cura, que podría pasar por modelo de Calvin Klein, con un olfato único para resolver asesinatos. Estos son los sencillos, pero efectivos ingredientes de Grantchester, serie inglesa de enorme éxito en su país, que ha comenzado a emitir Paramount Channel –aunque Movistar + ya ofreció el año pasado sus dos primeras temporadas–. Ambientada en 1953 en Grantchester, un pequeño pueblo cerca de Cambridge, sigue a Sidney Chambers (el actor James Norton interpretando el polo opuesto de su despreciable personaje en Happy Valley), un excombatiente de la II Guerra Mundial y atípico pastor anglicano empeñado en descubrir la verdad oculta tras diferentes sucesos que amenazan a sus feligreses. La serie es una partida al Cluedo que conjuga muy bien en los 45 minutos que dura cada episodio el procedimental detectivesco –chupito en casa si se adivina el asesino–. Y, sin duda, destaca por la química que mantiene con el resto de personajes a su alrededor: desde el gruñón inspector de policía al que saca de quicio, su sarcástica, y robaescenas, ama de llaves, así como la relación, casi romántica, con su primer amor. En resumen, Grantchester es un efectivo cruce entre Sherlock Holmes y Angela Lansbury. Disfruten.

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01 2017

Risto enamorado

Alfons Martí. Risto Mejide, el singular publicista que ha demostrado enorme talento para vender sus inventos, confiesa que su recién estrenado Chester in love es el programa que más le apasiona. Y es cierto que combina como nunca ingenio y frikismo. Sentado en su inseparable chester lanza esas preguntas de sofá sobre el amor o sexo y la vida a una variopinta representación de políticos, cantantes, escritores de moda e incluso a la inevitable y hecha a sí misma Belén Esteban.
El esquema es más rítmico que sus otros programas. Un ponente famoso expone una idea o experiencia y el invitado rebate o defiende sus argumentos. Un señor desinteresado en sexo será combatido dialécticamente por el maestro del sinónimo, y del sexo en este caso, Sánchez Dragó. Lucía Etxebarria se presenta como ponente con sus teorías del poliamor y en el primer programa vimos a Nacho Vidal, rey del porno, o al cantante Miguel Poveda confesando temas sexuales junto a Cristina Cifuentes, la política que asumió el papel de entrevistadora para escudriñar la relación de Risto con su novia actual. Haciendo gala de la política para dar permisos, Cifuentes instruyó a Risto y, ecuánime, le dijo: «Me gusta verte enamorado, más que nada ilusionado. Me parece bien».

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01 2017

Un concurso diferente

María de Lluc García. Los concursos españoles nunca me han llamado la atención. Creo que son repetitivos al realizar siempre las mismas pruebas y aspirar a los mismos fines. No obstante, con Tu cara me suena, presentado por Manel Fuentes, me pasa todo lo contrario. Los participantes deben interpretar una canción de un artista determinado imitando la voz del cantante original y su forma de actuar. Este hecho, hace que cada gala sea distinta y que a los espectadores les dé la impresión de estar viendo cada semana un programa totalmente diferente.
Esta edición se podría clasificar a los concursantes y al jurado en dos grupos: humoristas y cantantes. Desde mi punto de vista, la elección de los rivales me parece poco objetiva, teniendo en cuenta que los amantes de la música cuentan con una gran ventaja sobre el resto. Al margen de lo justo e injusto, si pudiera decidir quién se lleva el premio de Tu cara me suena sería para los maquilladores. Estos profesionales consiguen transformar a cada uno de los concursantes en los personajes que les toca interpretar y hacer que estén irreconocibles. Ellos sí que son los verdaderos artistas del concurso.

27

01 2017

Más que reinas, reinonas

Urko Urbieta. El nuevo intento fallido de RTVE por tener una ficción de éxito se llama Reinas y nos llega de la mano del inefable José Luis Moreno, que aquí ejerce de productor, codirector y, se supone, de guionista, aunque extrañamente en los títulos de crédito no aparece nadie acreditado por esa labor. Parece que la serie se ha escrito sola… Por qué la Pública ha decidido tirar a la basura 12 millones de euros –cada capítulo de los seis de los que constará esta serie histórica ha costado la friolera de dos millones– dándoselos al famoso ventrílocuo que, por cierto, tiene una importante deuda con Hacienda, escapa a mi entendimiento. Y lo más sangrante de todo es que su holgado presupuesto no luce nada. Isabel y Carlos, rey emperador, por ejemplo, también de RTVE, con un coste muy inferior, conseguían recrear su época de una forma muy digna. Reinas, que retrata el enfrentamiento entre Isabel I de Inglaterra y María Estuardo de Escocia, no funciona a ningún nivel. El primer capítulo se empeña  en contextualizar la situación con mucho diálogo y pensamiento en voz alta, en detrimento de la puesta en escena, que termina pareciendo más una representación teatral que una serie. Los escarceos amorosos resultan cutres, al igual que su casi desconocido reparto. Y encima la emiten doblada, cuando se rodó en inglés. Un desastre.

26

01 2017

Marca blanca

Iris Luque. Por fin un programa que se ha reinventado bien. El gran reto musical se estrenó anoche con una cuota de share nada despreciable para ser la cadena pública (13,6%). No me  extraña en absoluto esta buena conexión con el público, ya que este show es la nueva versión del antiguo Furor, concurso presentado por Alonso Caparrós y que acaparó muchas noches en los hogares españoles. Llama la atención el nuevo concepto: ocho famosos ponen a prueba sus conocimientos musicales en un show divertido y con pruebas de todos los colores. Eso sí, la ilusión se difumina cuando al informarte ves que es una copia del programa australiano The big music quiz, que a su vez es copia del francés Le Grand Blind Test. El error fue mío por confiar: era demasiado ingenio como para pensar que la idea de un formato de este tipo fuera ‘made in Spain’. Es cierto que todo está inventado, pero ¿tiene la televisión española que ir siempre en la cola? Aún estoy esperando una buena idea que podamos considerar nuestra. Somos una gran marca blanca que edita con toque rocambolesco todo lo que otros hicieron antes.

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01 2017

Emergencias bizarras

Neus Aguiló. Haciendo zapping descubrí que existía el canal Dkiss. En esos momentos estaban emitiendo Emergencias bizarras, un programa donde los protagonistas eran pacientes de urgencias médicas. Un hombre acudió al hospital porque se había cortado la lengua y la hemorragia no cesaba. Las cámaras captaron primeros planos de gasas empapadas de sangre, lo que no hacía muy agradables las imágenes. Otro protagonista fue un niño aficionado a meterse piezas de juguetes en la nariz: hasta tres doctores intentaron sin éxito extraer la pieza de las fosas nasales del pequeño, quien finalmente tuvo que pasar por quirófano. Tras el susto, y para disgusto del niño, su madre arrojó a la basura todos los juguetes con piezas pequeñas que tenían en casa. Lo más sorprendente fue la narración del caso de una mujer que llevaba una granada alojada en la mandíbula: un equipo de valientes cirujanos se ofrecieron voluntarios para extraerle el artefacto que podía explotar en cualquier momento y acabar con la vida tanto de los médicos como de la paciente. Por suerte, la operación fue un éxito y todos siguen vivos. Emergencias bizarras es uno de esos programas a medio camino entre lo estrafalario y lo curioso que una sólo descubre cuando no hay nada interesante en las otras cadenas.

24

01 2017

Ella

Emili Gené Vila. Paren las máquinas. Ella regresa a la tele. Primera entrevista después del culebrón más seguido en España, que le llevó de la alcaldía consorte a la cárcel pasando por un juicio que hubiese superado la audiencia del de O. J. Simpson, de haberse emitido en directo. No llegamos al nivel de los yanquis en materia de espectáculo pero los superamos en famoseo y ‘realities’. La semana pasada Bisbal reventó el ‘share’ gracias a que rajó sobre su actual novia y sobre Chenoa (¿hubo cobra?) en el programa de Bertin, otro clásico. Ahí están: las Campos, los Pantoja, los Ordóñez, los de la casa de Alba, los de Sálvame. Personajes ilustres, líderes de opinión, iconos de la vida real. O sea que Pablo Motos se suma al papel couché, al glamour de los focos, como en su día hicieron Jordi González o Susanna Griso. ‘El hormiguero 2.0’ (¿o ya ha llegado al 3.0?) sentará frente a Trancas y Barrancas a la diva, la diosa desde que se fueron la Flores y la Jurado. Nuestra Lady Di. Doliente, trágicamente sepultada bajo el peso de la política y las envidias. Una reina en el exilio, que el próximo lunes se dejará retratar en directo ante toda España para contar sus desventuras míticas. El récord de audiencia está asegurado.

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01 2017

Un camino irregular

Urko Urbieta. La nueva apuesta de ficción de TVE, El final del camino, no es mala, pero el resultado final queda a medio gas ante su evidente falta de presupuesto. Me repito más que el ajo, pero no puedes ambientar una serie en el medievo y lucir como si grabaras a una compañía teatral de barrio. Solo hay que ver el ridículo pelucón que luce el pobre Asier Etxeandía, recién salido de la lujosa Velvet, como Alfonso VI. Dicho lo cual, El final del camino no es una serie histórica al uso, como Isabel o Carlos, rey emperador, sino una ficción con trasfondo histórico (la construcción de la Catedral de Santiago y las luchas de poder en la España de la época), ya que la historia solo sirve como base para un argumento centrado en la relación entre tres hermanos (interpretados por Antonio Velázquez, Javier Rey y Guillermo Barrientos) separados en la niñez por los estragos de la guerra. Dejando a un lado el vestuario y la inenarrable peluquería, la serie destaca por el uso de los paisajes gallegos y el buen hacer de su reparto, aunque en este apartado la que de verdad se luce es Cristina Castaño, recién salida de La que se avecina, en el papel de Constanza de Borgoña. En definitiva, una serie a la que se agradece el esfuerzo, digna en su resultado –no como la olvidada Toledo de A3–, pero que no termina de rematar lo que prometía.

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01 2017