Un camino irregular

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01 2017

Urko Urbieta. La nueva apuesta de ficción de TVE, El final del camino, no es mala, pero el resultado final queda a medio gas ante su evidente falta de presupuesto. Me repito más que el ajo, pero no puedes ambientar una serie en el medievo y lucir como si grabaras a una compañía teatral de barrio. Solo hay que ver el ridículo pelucón que luce el pobre Asier Etxeandía, recién salido de la lujosa Velvet, como Alfonso VI. Dicho lo cual, El final del camino no es una serie histórica al uso, como Isabel o Carlos, rey emperador, sino una ficción con trasfondo histórico (la construcción de la Catedral de Santiago y las luchas de poder en la España de la época), ya que la historia solo sirve como base para un argumento centrado en la relación entre tres hermanos (interpretados por Antonio Velázquez, Javier Rey y Guillermo Barrientos) separados en la niñez por los estragos de la guerra. Dejando a un lado el vestuario y la inenarrable peluquería, la serie destaca por el uso de los paisajes gallegos y el buen hacer de su reparto, aunque en este apartado la que de verdad se luce es Cristina Castaño, recién salida de La que se avecina, en el papel de Constanza de Borgoña. En definitiva, una serie a la que se agradece el esfuerzo, digna en su resultado –no como la olvidada Toledo de A3–, pero que no termina de rematar lo que prometía.

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Telele

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