En ocasiones veo famosos

Urko Urbieta. Soy el único que cree que hay una psicosis famosil verdaderamente preocupante en la pequeña pantalla? ¿No es el momento de decir ‘¡basta!’ a la sarta de programas con gente famosa que pretenden vendernos lo majos y campechanos que son? Parece recochineo, pero mi sensación es que nos están diciendo: «Mira cuánto dinero poseo, qué guapo soy y qué tipo tengo… ¿Eh?, pero soy un tipo/a entrañable y majete».  Primero tuvimos famosetes pasándolas canutas en islas perdidas –por cierto, la nueva edición de Supervivientes VIP está a la vuelta de la esquina–, así como encerrados en la casa de GH, granjas y demás cocinas ‘del infierno’. Después intentaron demostrar que puedan cocinar como el mismísimo Arzak, bailar mejor que Fred Astaire y Ginger Rogers, e incluso saltar de trampolines como un olímpico más.
Ahora, es el turno de conocerlos ‘en profundidad’. Los lunes, en El gran reto musical, se lo pasan pipa demostrando su nulo oído musical; los sábados es el turno de que sus hijos los descubran al gran público en Jugando con las estrellas; y los domingos, en La 2, toca que un rostro conocido le muestre a otro los secretos del running, en Nacidos para correr. Señores lectores, es el momento de acudir al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. ¿Quién me secunda?

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Telele

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03 2017

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