Oh happy love

Emili Gené. Anteayer se despidió ‘Oh happy day’ y lo hizo con este estilo particular, mezcla de elegante sofisticación y cultura popular. Un programa dedicado al top de canciones de amor, liderado por ‘Boig per tu’ de Sau y en el que por supuesto no faltaron los míticos temas de Llach, Serrat o del musical de Dagoll Dagom. Memoria histórica, identitarismo sentimental: qué gusto ver y escuchar en la calle a gente de la tercera edad tarareando estas canciones como si formasen parte de su vida. El programa musical de TV3 se ha desmarcado siempre de sus homólogos de las cadenas estatales. Se ha caracterizado por un mayor refinamiento estético (ahí está por ejemplo la iluminación intimista) y un contenido musical más depurado. Poco que ver sus grupos a capela cantando adaptaciones ricas en contrapuntos y armonías con las imitaciones de T5, TVE o A3 cargadas de aparatosidad. Y después está el jurado. En ‘Oh happy day’ apenas se hace notar y se muestra amable con los concursantes, mientras en los otros ‘talent shows’ suelen convertirse en protagonistas con tendencia a la sobreactuación. Comparen, por ejemplo, la Anna Simon empática y cariñosa de ‘Oh happy day’ con la payasa de ‘Zapeando’ en La Sexta.

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04 2017

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