El drama de ser agente del FBI

Urko Urbieta. Soy de ideas fijas. Si una serie me gusta, sigo con ella hasta el final. Y con ficciones como Mentes criminales, que lleva 12 años persiguiendo asesinos en serie súper chungos, no puedo resistirme. El problema es que siempre hago lo mismo: acumulo casi toda la temporada y me doy tal atracón seriéfilo en verano, que veo psicópatas por todas partes. Mentes Criminales no ofrece novedad alguna, exceptuando la entrada o salida del reparto de algún miembro del equipo. Cada capítulo comienza con un asesino cazando a sus víctimas y al FBI acudiendo a socorrer a la policía local, que demuestra una ineptitud preocupante para ser las fuerzas del orden. ¿Por qué sigo con ella? Le he cogido cariño a sus protagonistas: Penélope García, eficaz y friki informática; la agente Jennifer Jareau, dudando entre el trabajo y su familia; y el pobre doctor Spencer Reid, que en 12 años ha sido secuestrado, ha salido de las drogas, cuida de su madre con alzheimer, le han matado a su única novia conocida y esta temporada está en prisión por un crimen que no ha cometido. Pobrecico. Hay que abrazarlo.

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Telele

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07 2017

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