Un viaje en el tiempo falso y acartonado

Urko Urbieta. Me cambio de década parecía una apuesta interesante sobre el papel: recrear las condiciones de vida de una familia española en las cuatro últimas décadas del siglo XX. La mezcla de Cuéntame y Gran Hermano sonaba, cuanto menos, curiosa. Pero los primeros minutos del primer programa mostraron una falta de ritmo total, un guión penoso y unos protagonistas, el clan de los Vela Cedena, totalmente equivocados. Ni tirar de nostalgia consiguió sacarme del sopor. Si los protagonistas no se creen lo que están haciendo, mucho menos va a conseguirlo el espectador. Y la premisa del espacio que conduce Arturo Valls es clara: sumergir a los Vela Cedena en el día a día de una unidad familiar en los años 60, con una casa acondicionada como en la época: sin televisión ni frigorífico, las mujeres en la cocina y los hombres leyendo el periódico, y con una radio como fuente de entretenimiento. Todo bien hasta aquí. Pero si el padre y el sobrino parecen parte del mobiliario y la madre y las hijas se toman todo a guasa, el resultado final es un teatrillo acartonado y sin gracia.

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Telele

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09 2017

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