Tartas de barro y plastilina

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01 2018

Gemma Marchena. En el cuento deHansel y Gretel, los hermanos eran enviados a buscar leña al bosque y, una vez allí, los dejaban abandonados. En La cerillera, una niña moría congelada cuando vendía cerillas en medio de una nevada. En La cenicienta, una niña huérfana limpiaba su casa, bajo las órdenes de su madrastra. En la televisión pública española, un niño tiene que matar unas anguilas. Un niño llora porque un plato le sale mal y un chef con estrellas Michelin le espeta: «Tú eliges tu destino». Aquí no hay resquicio para la derrota, pese a que sólo es un crío. Una niña coge el disgusto de su vida porque ha perdido, es fulminada del concurso y para consolarla, le regalan un móvil. No está mal que se vayan acostumbrando al nuevo paradigma laboral:dentro de seis años, tendrán edad para entrar en el mercado laboral para que los subcontrate una plataforma tecnológica que sirve pinches según las necesidades del día. Queremos niños que cocinen y jueguen: tartas de barro , sandwiches imperfectos, pizzas feas. Dejad que los niños se acerquen a la cocina.Pero sin miedo.

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Telele

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