Entrada etiquetada ‘Alberto Chicote’

Larga vida al «gastroreality»

01

06 2013

Gemma Marchena. La comida es el nuevo opio del pueblo. No sé si es la droga más barata, pero por lo menos es legal. Así deben considerarlo los directivos de las cadenas de televisión españolas que se han lanzado a por los formatos gastronómicos. Primero fue ‘Esta cocina es un infierno’, donde un malhumorado Alberto Chicote mete en vereda a restaurantes cochambrosos y bares infames. Luego le siguió ‘Master Chef’, donde cocineros aficionados luchan por 100.000 euros y protagonizar un libro de recetas. Ahora toca copiar de nuevo otro formato gastronómico extranjero con Top Chef, donde cocineros profesionales se baten en duelo para coronarse con el título y abrir así su propio restaurante. Los presentadores para el nuevo programa prometen: a Chicote le acompañará David de Jorge, más conocido como Robin Food. El rotundo cocinero vasco es toda una celebridad allá en el norte y con motivo. Es el más resalado de la televisión (mucho más que su paisano Arguiñano), es la mano derecha de Berasategui y encima es el inventor de la sección Guarrindongadas, donde los televidentes le confiesan sus pecados gastronómicos, como galletas chiquilín con mayonesa y chorizo o bocata de nocilla con mortadela. Él, como sufrido presentador, se prepara la sugerencia y se la come mientras grita: «¡Esto es un asco!». Por momentos así merece que se le alce en un trono talla XXXL.

Chicote, que estás en los fogones

11

05 2013

Gemma Marchena. Si hay alguien que se está ganando el cielo a pulso ese es Chicote, recorriéndose todos los antros del país. Aunque le harían falta dos vidas más para cubrirlos a todo, eso es cierto. El estreno de Pesadilla en la cocina del pasado jueves no pudo ser más prometedor. Un italiano y un sevillano abren un restaurante japonés de alto standing con dos chinos con los que no se entienden. Es glorioso el momento en el que le plantan a Chicote unas empanadillas al vapor que en realidad son congeladas, de las que venden en cualquier supermercado chino a tres euros las cincuenta unidades. Un negocio redondo, oiga. Mientras el italiano y su novia se desloman para que salga el negocio adelante, el sevillano, un tipo que se llama Baldo que habla de si mismo en tercera persona del singular («Baldo quiere triunfar»), aparece de vez en cuando por el restaurante para dejarse ver. Eso sí, luego pide créditos a nombre del negocio mientras el ha puesto un miserable 25 por ciento del capital. ¿Más ingredientes para engancharse a la nueva temporada? Muchos son los restauradores que se han lanzado al negocio pensando que pagando mal a malos cocineros se podía engañar al cliente, una especie en extinción azotado por el paro y las bajadas de sueldo. Está visto que la hostelería no es cosa de oportunistas.

Chicote Krueger

11

01 2013

Javier J. Díaz. Tantos años pensando en que la auténtica pesadilla estaba en Elm Street, en las garras del feroz y antiestético Freddy Krueger y resulta que ahora nos enteramos de que el primo malo de Eduardo Manostijeras está completamente desfasado. Ahora, las pesadillas, ya no las sufren adolescentes, sino los cocineros de los restaurantes que pisa el chef Chicote.
La Sexta emite por sorpresa la nueva temporada de la efectiva ‘Pesadilla en la cocina’ a partir del prime time de este domingo, cambiando su día de emisión, enfrentándose directamente a Frank de la Jungla y a los peliculones Australia y Terminator Salvation. El también antiestético Chicote pondrá en su sitio a otros cocineros antiestéticos como él, pero más vulgares y maleducados que se ahogan en su propio negocio y necesitan ayuda, que luego durante el reality, suelen rechazar.
Este espacio aborda el declive de muchos negocios culinarios por el inexistente don de los que lo regentan. Sin embargo, la fuerza del reality está en este caso en el papel del chef, que intenta ver a los dueños que sus propios negocios son un fracaso con la escasa clientela, mirando. El peculiar Chicote se convierte en una Mercedes Milá gastronómica poniendo a todos en su sitio. Polémico y amarillo. Perfecto para nuestra televisión.

Oído, ‘Chicote’

28

11 2012

Nacho Jiménez. Si existe una profesión dura y exigente como la que más, ésa es la de chef de cocina. Lo sé de buena tinta, algunos me entenderán… Para ser un buen chef y contar con una cocina ejemplar y deliciosa se necesitan, básicamente, dos ingredientes:buena materia prima y una ‘pizquita’ de amor, dos cosas de las que, precisamente, carecen los restaurantes protagonistas del nuevo y exitoso reality de La Sexta, Pesadilla en la cocina, que presenta el carismático e implacable Alberto Chicote. La dinámica del espacio es sencilla:un restaurante en apuros y desastroso necesita la ayuda de Chicote –genial con su vestimenta basada en estampados ‘chillones’–. El programa cumple sobradamente con su misión: entretener y, ante todo, no aburrir en ningún momento. Quizás su ritmo es demasiado acelerado y, en ocasiones, parece que algo falla en el clímax –el conflicto se resuelve de manera casi desapercibida para el espectador–. Si bien algunos personajes que protagonizan los casos resultan, a veces, demasiado forzados y casi actuados, Pesadilla en la cocina engancha y, sobre todo, encandila a los ‘estómagos’ más exigentes.

Pesadilla en la televisión

08

09 2012

Gemma Marchena. Ya queda menos para el estreno de Pesadilla en la cocina, la incursión del chef Alberto Chicote que intenta salvar a restaurantes en crisis. Las primeras imágenes del reality son de lo más suculentas: un ratón en el lavavajillas, kilos de grasa que impregnan las paredes de una cocina, platos repletos de salsas requemadas, carne picada cruda de color verde, filetes de ternera y pollo sin cocinar y mezcladas en un mismo envase… Estremecedor. Y esto se ve en la hostelería española, que no es lo mismo que en la versión original del chef Gordon Ramsay, que recorre los peores tugurios de Gran Bretaña y Estados Unidos. La versión española está a la espera de emitirse en La Sexta pero ya pueden verse las primeras imágenes en Internet que confirman que la gente no tiene vergüenza. Porque vamos a ver, está muy claro que cuando piden socorro a un programa eso conlleva un ejercicio de humillación pública. Al fin y al cabo, Chicote muestra al televidente las vergüenzas de su cocina pero eso no le ha importado al centenar de restaurantes nacionales que se presentaron al casting. Ahora bien, en la versión de Ramsay, fueron muchos los locales que acabaron cerrando pese a la ayuda del programa e incluso dos cocineros acabaron suicidándose. Igual la tele no es la solución a sus males.