Entrada etiquetada ‘amor’

¡Qué bonito es el amor!

Maregalida Ramis. La ficción está empeñada en que nos enamoremos. Nova emite cada miércoles por la noche una película de esta temática englobada en el serial Enamórate con Nova en la que abundan los tópicos y finales felices. No se trata de grandes producciones ni de lejos, pero sirven para pasar el rato, o al menos a mí, aunque entiendo que son aborrecibles para muchos telespectadores. El guión cambia poco y, en ocasiones, llegan a empachar de tan dulces que son. ¿Por qué tienen que pintar siempre de la misma manera un sentimiento tan dispar como es el amor? No todo el mundo lo vive de la misma manera ni todas las personas le dan la misma importancia. Sin embargo, este tipo de telefilms lo idealizan hasta tal punto que incluso en ocasiones es casi imposible que se convierta en realidad. Pero, ¡Qué mas da! Lo importante es que cada cual lo viva a su manera y, sobretodo, que lo disfrute, sin preocupación alguna, sin sufrimiento. Puede sonar a utópico e incluso inalcanzable, pero créanme, es mucho más real de lo que imaginamos. Solo un requisito imprescindible: quererse mucho a uno mismo.

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19

06 2017

Amor omnipresente

Alfons Martí. Las cadenas se han puesto de acuerdo en muchas cosas. Suelen reproducir los mismos esquemas de moda, igualan el modelo de presentadores y parecen estar de acuerdo en que no es necesario ofrecer pluralidad de contenidos ni de ideas por encima del cotilleo y el tremendismo. Una de las modas que supera lo imaginable es la avalancha de progamas decididos a salvar el amor, promoverlo e instruirnos sobre tal tema. Tras el fin del amor sencillo y personal en la vida real antes de la modernización e industrialización, vino la moda clasista del romanticismo. Recientemente, parece que poco queda de esa tradición, pero las teles han decidido recuperalo. Entre los destacados hay que mencionar a Risto, que tuvo un comienzo marciano de notable entrada popular y a quien vemos reconvertido en defensor de la causa del amor, dentro de un programa que no solo defiende el amor, sino que lo convierte en tema a analizar con expertos, saliendo a la calle, entrevistando a famosos o incluso soltando algunos insultos a quienes no lo entienden. Puede que sea el tema perfecto para el debate infinito. Mejor que la guerrra, supongo.

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15

06 2017

Evolución a ritmo desigual

Margalida Ramis. Marga tiene miedo a enamorarse porque no quiere sufrir; Carlota debe enfrentarse a diario con su padre para poder llevar la vida que ha decidido; Ángeles sufre maltrato por parte de su marido; y Lidia lucha a diario para sobrevivir y evitar pagar por delitos que no ha cometido. Son las protagonistas de Las chicas del cable, la primera serie de producción española de Netflix, ambientada en la España de 1928. Pero estas historias podrían ser las de cualquier mujer del siglo XXI. Lo único que las diferencia es su puesto de trabajo: son telefonistas, un empleo que a día de hoy ya no existe debido al avance de las nuevas tecnologías. Esta serie me ha llevado a reflexionar sobre la desigual evolución del hombre, entendido como especie. Mientras que ha sido muy hábil para progresar en todo lo relacionado con las comodidades de su vida diaria; aún no ha sabido combatir la estructura patriarcal que sigue imperando en la sociedad actual. Se trata de algo muy arraigado que ni siquiera las nuevas generaciones son capaces de superar, y todo ello bajo el pensamiento aún demasiado extenso de que se trata de algo ‘natural’, cuando no es más que una construcción social.

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08

05 2017

El no-amor no es un fracaso

Margalida Ramis. Este mes de febrero muchas cadenas han emitido películas románticas con motivo de San Valentín. Es el caso de Nova, que ha proyectado varios romances bajo el logo de Enamórate en Nova. El argumento es el mismo en todos los casos y no hace falta haber estudiado en Harvard para intuir el final de la película. Son el tipo de romances que tanto se han cuestionado en las últimas semanas, en un alegato en contra del amor romántico. Pues bien, yo no estoy en contra de este amor ni creo que propicie la violencia de género. Otra cosa es que me guste o no celebrar San Valentín. En cualquier caso, lo que no me gusta es vivir en una sociedad empeñada en aparejarnos. Yo creo en el amor, entendido como la unión entre dos personas que eligen libremente estar juntas para compartir su vida, en ningún caso para depender el uno del otro. Pero no creo en el estigma social que casi te obliga a tener pareja para sentirte realizado. Es difícil romper con esta premisa en una sociedad aún tan patriarcal como la nuestra, pero atacar al amor romántico no creo que sea la solución. Que el amor sea romántico, pero que el no-amor deje de tacharse de fracaso. Quizá así dejemos de lamentar muchas situaciones no deseadas.

27

02 2017