Entrada etiquetada ‘Cámbiame’

Jo, ¡qué noche!

03

01 2016

Urko Urbieta. Los que ya tenemos una edad no pensamos ni por asomo salir en Nochevieja. Seamos sinceros, es la peor noche del año para dar rienda suelta al cuerpo:bares masificados, agobiantes y el alcohol es de dudosa calidad. Lo mejor es juntarse con amigos y celebrarlo en una casa, como hice yo. Y entre copa y copa, echar un vistazo a esos inenarrables programas pasados de moda que arrasan en audiencia.
La noche empezó eligiendo el canal para ver las Campanadas. Entre que los ‘clásicos’ querían a los veteranos Ramón García y Anne Igartiburu en La 1, otros preferían arriesgar con Marta Torné y sus estilistas de Cámbiame en Telecinco, y yo apostaba sobreseguro por A3, simplemente por el morbo de ver el nuevo ‘novestido’ de Cristina Pedroche –¡qué mala es esta chica en directo, pero qué guapa!–, casi nos perdemos las uvas. Pero después todos sabemos que lo mejor de la noche venía a continuación: las galas de fin de año. Entre Telecinco de rebajas, con su ya tradicional Noche en Paz de actuaciones grabadas, y el espectáculo de La 1, ‘¡Feliz 2016!’, con un trío imposible –Pepe Viyuela, Carolina Cerezuela y Eva González–, no dejé de recordar lo divertida que es la nueva comedia de Álex de la Iglesia, Mi gran noche, que narra la loca grabación de un programa de este tipo. Si al menos en La 1 hubiera actuado ese genial Mario Casas dando vida a Adanne, me hubiera quedado a verla. Pero no, cantaba el ‘sin sal’ de Pablo Alborán. Por supuesto, elegí el alcohol.

El nuevo potaje de Telecinco

03

09 2015

Urko Urbieta. Ponemos en una olla a hervir unas gotitas de Sorpresa, sorpresa, le añadimos una pizca de Hay una carta para ti, sazonamos, por si hiciera falta, con Esta casa era una ruina y servimos al estilo Cámbiame y ¡¡¡tachán!!! tenemos el nuevo programa de Telecinco: Cámbiame Premium, un batiburrillo de todos estos programas para divertir al espectador fiel de la cadena, dispuesto a ver el mismo espacio con otro nombre una y otra vez. Jorge Javier Vázquez, abonado a este tipo de formato donde todo cabe, se convierte en el maestro de ceremonias de un programas eterno (más de tres horas de duración). Cámbiame Premium es capaz de engañar a una pobre mujer, invitada en plato, para que vea cómo le remodelan la casa –eso sí, falta le hacía–. Perfecto. Soltemos unas pocas lagrimitas. Luego, el alcalde de una pequeña localidad quiere sorprender a todos sus vecinos para agradecerle su apoyo durante su enfermedad. Lloremos a borbotones. A continuación, una petición de matrimonio con ‘flashmob’ incluido. Por si no teníamos suficiente, regalan un coche a una madre en apuros y vemos el cambio de imagen al que someten a Fortu y Makoke, dos buenos para nada de la cadena. Lo dicho, en este ‘potaje’ de Telecinco todo vale. La vergüenza ajena, incluida.

Estilismo 2×1

04

07 2015

Gemma Marchena. Telecinco ha vuelto a cometer un delito contra la humanidad, cancelando a David de Jorge (dios con sobrepeso de los fogones, la alegría de las cocinas, divulgador de la gastronomía gamberra y guarrindonga y brazo derecho de Berasategui). En su lugar ha aparecido Cámbiame, un programa donde las chonis de España se convierten en infantas.  Esta misma semana, Érika iba de la mano de su madre, Esther, para un cambio de look. La transformación es meramente superficial: ropa de grandes almacenes sin arriesgar y mucho maquillaje. Tras el cambio, apareció Esther reconvertida en ‘musa de Fellini’, según uno de los estilistas. La autora del look era una chica desnutrida que llevaba un pseudo bikini con pantalón de campana. La hija apareció después: llevaba un vestido estilo princesa y un moño con hojas metálicas y tacones de oferta. Lista para la boda de una prima de Soria. Pero ese programa, además de cambiar estilismos, cambia vidas. Entra en directo una llamada de Ismael, el novio de Érika: «Cari, que no he podido ir al programa porque estoy en el trabajo. Pero te van a dar una cosa…». Y esa cosa era una cajita con un anillo dentro. «Que si te quieres casar conmigo, Cari». «Ay, Gordo, ¡que sí!», decía la pobre Érika. Lloraba a moco tendido y se le corría el rimmel. Yo también lloraba: quiero de vuelta a Robin Food y a David de Jorge.