Entrada etiquetada ‘Cheers’

El humor no está de moda

10

10 2011

Urko Urbieta. El fiasco de Cheers pone de relieve que en España, ahora, las comedias no interesan. Y eso que muchos pensábamos que el humor, en los tiempos de crisis que vivimos, se iba a convertir en una salida para todo español medio que está en paro, en proceso de ir a la cola del SOIB, o tiene miedo de que cualquier día pase. Pero no es así. El humor en España también está en crisis.
BuenAgente no funciona; Vida Loca duró un suspiro; Las chicas oro, todo el mundo vio el estreno, y nadie el capítulo final; el programa de Corbacho, Palomitas, 0 patatero; y Plaza España tampoco ha convencido. Las únicas series de humor que funcionan (y muy bien) en la actualidad son Los misterios de Laura, gracias a su mezcla de humor y misterio; y La que se avecina, que cada temporada logra sorprender.
Parece ser que la gente solo quiere ver dramas o aventuras de época (Águila roja, Hispania, o Tierra de lobos) que, bien es verdad que, sin ser maravillas, no están nada mal. Ya no son los tiempos gloriosos de Los Serrano, 7 vidas, o Aquí no hay quien viva. Y eso pasa, por un solo motivo, hacer humor es muy, muy difícil y los últimos estrenos han sido muy, muy malos.

Un cierre anunciado

10

10 2011

Gemma Marchena. Si es que se veía venir. La versión cañí de Cheers dejará de grabarse y emitirse. Quedan seis capítulos ya grabados que Telecinco ha preferido guardarse, no sé si por vergüenza. Ni plagiando la serie original han sido capaces de hacer un producto digno. Lo más fácil es echar la culpa al guionista, pero conozco a un puñado de ellos y todos tienen buen gusto, les gustan las buenas series y son ocurrentes. A nadie con menos de cuarenta años se le ocurriría el fácil recurso de meter a una moza que haga un striptease en el bar de Cheers, algo tan trillado que nos remonta a las películas del destape. Precisamente en la Fotogramas de este mes el columnista Ramón Colom ahonda en la crisis de la serie nacional. El guionista tiene una idea, muchas veces buena. Hasta que llega un analista de una cadena y empieza a descafeinar la serie para que sea del gusto de toda la familia, según su criterio. Luego están los productores y el director y los directivos de la cadena que, te guste o no, tienen que meter un niño, un perro y un abuelo en la serie. Sea como sea. Y aparece alguien que dice: ¿Y por qué no hacemos un remake de… Doctor en Alaska? Y ahí es cuando el guionista no reconoce a su hijo y reniega de él. Pero claro, hay que comer y así tenemos la tele que padecemos.