Entrada etiquetada ‘Clarence’

Clarence

22

03 2016

Neus Aguiló. Hace unos meses que tengo que ver obligatoriamente -y todas las tardes- la serie de dibujos animados ‘Clarence’ (es lo que tiene tener niños en casa). Al principio, el pequeño Clarence no me gustaba demasiado. Pero he de reconocer que con el tiempo le he cogido cariño: he acabado acostumbrándome a las extravagancias de ese chico rechoncho, glotón, poco aseado y pesado pero de gran corazón. Su madre (Mary) y el novio de ésta (Chad) me recuerdan en parte a Marge y Homer Simpson. Sin embargo, Mary -al contrario que Marge- es más moderna y está más acorde con los nuevos tiempos: ella trabaja fuera de casa y tiene sus propias amistades. Chad, al igual que Homer, tiene barriga cervecera y es un poco gandul, pero no tanto como Homer Simpson, pues es más activo y sabe gestionar sus ratos de ocio. La pandilla del chaval es de lo más variopinta: desde el empollón Jeff, el simplón Sumo o el malvado Belson, quien manipula y se aprovecha de sus compañeros de juegos. Una serie cuyos protagonistas son personajes imperfectos, antihéroes y perdedores, no del todo políticamente correcta pero que no por ello deja de transmitir valores a los más pequeños.

Clarence, el antihéroe

11

08 2015

De entre las decenas de series de dibujos animados de Boing, hoy les hablaré de ‘Clarence’. Si ustedes tienen niños en casa, ya sabrán que el pequeño Clarence es un chico de unos diez años, que rebosa entusiasmo y optimismo. Además es poco aseado, gordito y muy ingenuo. En el otro extremo, se encuentra Jeff Randell, inteligente, obsesivo de la limpieza y perfeccionista. Entre los personajes secundarios, mis preferidos son Mary, la madre de Clarence, quien es superficial pero a la vez cariñosa con su hijo; y la señorita Baker, la abnegada maestra de escuela. Por una parte, la serie animada ha tenido buena acogida desde su estreno y goza de muy buenas críticas; sin embargo, a veces me parece algo desagradable porque la falta de higiene del protagonista llega a ser excesiva, por no hablar de las bromas demasiado pesadas que tienen que aguantar algunos de los personajes. Es cierto que Clarence es un antihéroe con un corazón muy grande, y la serie hace gala de una crítica social, una ironía y un sarcasmo de los que no pueden presumir otras series animadas, pero tal vez por ello no sean dibujos del todo apropiados para emitirse en un canal infantil.