Entrada etiquetada ‘Dos chicas sin blanca’

Adorable Kimmy Schmidt

29

10 2015

Nacho Jiménez. Hacía muchísimo tiempo que no disfrutaba tanto con una comedia. Diría que desde el final de Friends en 2005 –Girls, aunque me fascine, no la considero una comedia–. Ni Modern Family, ni Big Bang, ni Cómo conocí a vuestra madre, ni Dos chicas sin blanca. Ninguna me enganchó. Estos días, gracias a Netflix [que es casi como un Dios para los seriéfilos], he descubierto una pequeña joya, Unbreakable Kimmy Schmidt, que vendría a ser algo así como ‘indestructible’ Kimmy Schmidt. Este es el nombre de la protagonista de esta serie, una sit-com de toda la vida, pero sin risas enlatadas y un estética y una manera de contar las tramas que engancha desde el minuto cero. La comedia gira en torno a Kimmy y su viaje interior, adaptándose a la vida en la ciudad de Nueva York después de su rescate de una secta apocalíptica en Indiana, donde estuvo retenida durante 15 años junto a otras mujeres en un búnker. Ahora quiere reiniciar su vida, pero con un handicap: le falta ponerse al día. Ni siquiera sabe lo que es un iPhone. Tiene que buscar casa, trabajo y amigos. La crítica la adora [estuvo nominada al Emmy], y el público también. Bienvenida, Kimmy.

Ser pobre también mola

22

08 2013

Jennifer Munar. Septiembre lo va a petar, colegas. Tíos. Troncos. Todas las expresiones underground que se les ocurran. Neox trae a la parrilla a Max (Kat Dennings) y Caroline (Beth Behrs), protagonistas de 2 Broke Girls (Dos chicas sin blanca), uno de los mejores estrenos en comedia de los últimos años.
Max es una caradura, malhablada, pobre como una rata y genial; Caroline, por su parte, es una exmultimillonaria recién caída en desgracia, pija, un tanto inepta e igual de genial. Después de que Caroline pierda toda su fortuna y amistades se verá obligada a buscar trabajo en la hamburguesería más cutre de todo Brooklyn. Casualidades de la vida, Max también trabaja como camarera ahí. La química entre las dos chicas es tal, que las risas están aseguradas.
Caballos en el jardín, cupcakes, cocineros salidos, un jefe enano y muchas ganas de triunfar son algunos de los ingredientes que convierten a 2 Broke Girls en una de mis comedias favoritas. Y es que ahora lo que mola ya no es lo hipster, sino ser pobre y llevarlo con orgullo. Porque tampoco nos queda más remedio, vaya.