Entrada etiquetada ‘El jefe infiltrado’

Un benefactor infiltrado

17

05 2014

Gemma Marchena. El programa de El Jefe Infiltrado del pasado jueves se ha revelado como un gran anuncio de dos horas, una plataforma para la promoción de la empresa. La excusa es un jefe que baja a las trincheras para ver en qué fallan sus subordinados y cuales son las posibles mejoras. En principio la idea no parece mala. Sin embargo, lo que me chirría es el final. Un director general aparca su traje y corbata para convertirse en un muchacho en busca de empleo que va probando diferentes departamentos de MRW. El directivo se escandaliza ante la presión excesiva de una jefa de sucursal que atosigaba a los empleados. O los perros que viajaban entre paquetes y que corrían peligro de morir asfixiados por golpes de calor. O un veterano que apenas había podido ver a sus hijos. Vale, está bien eso de ponerse en la piel de sus empleados. Pero me resulta desagradable la parte final, cuando el empleado se sienta asustado ante el directivo desenmascarado. Entonces le llueven premios por su buen comportamiento: unas vacaciones de un mes con la señora, un plus para pagar las gafas del niño o un curso de entrenador de fútbol. Y digo yo, ¿y si en lugar de tanto numerito teatral se pagaran sueldos decentes y horarios que permitan compatibilizar con la vida privada? Ah, pero eso no queda tan bien ante las cámaras…

El jefe infiltrado

05

04 2014

Gemma Marchena. La Sexta estrenó el pasado jueves un programa que daría para muchas sesiones en las escuelas de directivos de España. ‘El jefe infiltrado’ cuela al directivo de la empresa en las trincheras de incógnito para conocer a sus empleados y su trabajo diario. El primer caso fue el de un jefazo que se puso en la piel de repartidores de pizza y cocineros. Así pudo conocer como hay chicos de veinte años que se juegan la vida con tal de entregar la comida a tiempo o un padre de familia que con un contrato de 15 horas semanales tiene que dar de comer a cinco personas con un sueldo miserable. Y al jefe escondido le sorprendió ver como su subalterno no podía llegar a final de mes y tenía que pedir comida en Cáritas. Curioso. ¿Desde cuando un contrato de 15 horas sirve para vivir desahogado? ¿Hacía falta todo este circo para tomar conciencia de que no son formas? El caso es que ver a un directivo vestido de trabajador raso parece que tiene su morbo, vista la audiencia que ha conseguido. Casi tres millones de personas no se perdieron como el jefe premiaba a los más aplicados con un crucero, un ascenso o una beca de 10.000 euros para los niños. Y digo yo, ¿no era suficiente aumentar sueldos y horarios para llevar una vida digna? Claro, que sin las cámaras, nos quedamos sin esa publicidad encubierta que es ‘El jefe infiltrado’.