Entrada etiquetada ‘Jordi Evolé’

Serrat, Mas y ZP

28

11 2017

Neus Aguiló. Salvados se cuenta entre mis programas favoritos. Sin embargo, el capítulo del domingo se me hizo pesado. Jordi Évole abrió el programa con una entrevista a Joan Manuel Serrat, que hizo de ‘telonero’ del cara a cara entre Artur Mas y Zapatero. Serrat, que ha recibido palos de independentistas y de antiindependentistas, opinó sobre la cuestión catalana: aseguró que con el actual modelo, Catalunya no sale perdiendo económicamente (algo discutible para muchos) y que hay comunidades autónomas más maltratadas en materia económica (¿tal vez Balears?). El cantautor está acostumbrado desde siempre a ser el blanco de las iras de muchos (unos no soportan que cante en catalán y otros que lo haga en castellano). A pesar de no ser independentista, se mostró a favor de un referéndum legal y criticó la actuación policial el 1-0, así como el encarcelamiento de los Jordis y de parte del Govern de la Generalitat, a la vez que criticó la partida de Puigdemont. No se olvidó de Rajoy ni de Mas, a quienes acusó de hacer un uso descarado del sentimiento nacionalista para ganar votos. El cara a cara entre Zapatero y Mas seguramente fue interesante pero apagué el televisor a los pocos minutos. El tema cansa.

Entrevista a Maduro

14

11 2017

Neus Aguiló. El domingo, Salvados emitió la primera parte de la entrevista a Nicolás Maduro. Su discurso recordó a las insoportables charlas de Fidel Castro, con la diferencia de que Castro era un personaje mucho más culto. Una periodista añadió además que a Hugo Chávez se le perdonaban cosas que no se le perdonan a Maduro, pues Chávez era como un padre para Venezuela y tenía carisma. Maduro no. Es cierto que la política estadounidense contribuye a que el acceso a los productos básicos sea casi imposible, pero también lo es que el presidente venezolano no planteó a Évole soluciones creíbles a corto plazo al problema de la desnutrición y de la falta de medicamentos. Antes de hablar con el presidente, el Follonero callejeó por Caracas y se entrevistó con algunas personas, quienes ofrecieron un punto de vista mucho más interesante que la propia entrevista con el mandatario, que no hizo más que tirar balones fuera y echar la culpa de casi todo a los otros. Un cocinero venezolano (y chavista) echó la vista atrás y desde la desesperanza dijo que «un gobierno que no escucha al pueblo termina fracasando». Gran verdad.

Évole y Puigdemont

26

09 2017

Neus Aguiló. La entrevista de Jordi Évole a Puigdemont fue un éxito de audiencia. El periodista catalán se ha declarado no independentista pero sí partidario de un referéndum legal. Évole ha lamentado las trabas que se le ponen a Catalunya para votar. Dicho esto puso contra las cuerdas al president, quien se mostró inseguro y nervioso. Le recordó que en este referéndum no hay campaña por el ‘no’, ni tampoco papeletas porque las han confiscado. Le recriminó que en 2014 su Govern votara en contra del referéndum de autodeterminación del Kurdistán. Además le recordó que la Generalitat también retiró urnas a pie de calle cuando se hacían consultas sobre políticas sociales. Tampoco pasó por alto que el gobierno catalán usó la fuerza también de manera desproporcionada al desalojar a los indignados de la Plaça Catalunya en tiempos del 15-M. Le refrescó la memoria sobre la temporada en la que CIU pactaba con el PP. Con todo, Évole le agradeció a Puigdemont que diera la cara. El Follonero tampoco se olvidó de Rajoy y recordó que la nefasta política del presidente estatal es una máquina de crear independentistas.

La sombra de ‘Salvados’ es alargada

16

04 2017

Urko Urbieta. Nadie puede negar que Malas Compañías bebe, y mucho, de la estética de Salvados. Y, al igual que el programa de Jordi Évole, visualmente es impecable. El nuevo espacio de la Sexta pone en el punto de mira la corrupción más flagrante –en esta ocasión, diversos casos sucedidos en la Comunitat Valenciana–. Para ello cuenta con testimonios de arrepentimiento de diversos implicados. Aviso para el espectador: si no soporta programas de la casa como el mencionado Salvados, pero tampoco El Objetivo o laSexta Columna, mejor absténganse. Al menos en su primer especial, emitido el domingo pasado, Malas Compañías pretende ser una charla tranquila, sin aspavientos, con personas que vivieron en primera persona la corrupción. Quizá comenzar con el caso de Toño Sobrino, exconcejal en Alicante, no fue el más interesante. Pero quedó compensado por las entrevistas a Esteban Cuesta, un ATS metido a gerente de una empresa pública, así como al fiscal anticorrupción de Valencia, Vicente Torres. Dos entrevistas notables, sin duda. Uno de los ‘peros’ a Malas Compañías es que solo parece apto para fans incondicionales de Cristina Pardo, una de esas periodistas muy en boga en la Sexta, que destacan sobre el ‘contenido’ e, incluso, sobre sus propios invitados. Ustedes deciden.

En medio de la nada

14

03 2017

Neus Aguiló. Salvados’ nos llevó hasta los pueblos de la Serranía Celtibérica. Muchas de sus localidades sufren una despoblación intensa y están abandonadas a su suerte. Como bien explicaron sus habitantes, no les importan a los políticos, pues ningún partido va a molestarse por un puñado de votos. Población envejecida y ausencia de servicios básicos forman parte de la vida de esos pueblos. El panorama es desolador. Jordi Évole preguntó a Eusebio y a Pedro, dos nonagenarios de Utrilla (Soria), qué era lo que más echaban de menos y le respondieron que los niños, además de los pájaros y las flores (que también han desaparecido del campo). Un dato curioso es que muchos de los habitantes de estos pueblos son como Eusebio y Pedro, varones de avanzada edad y solteros, pues años atrás las mujeres se iban a servir a casas de las ciudades y ellos se quedaban a trabajar en el campo. Évole visitó también Chumillas (Cuenca), otro pueblo en medio de la nada. Su alcalde se ha empeñado en repoblarlo y volver a darle vida. De momento, no le va mal: ha conseguido poner en marcha una casa rural, atraer a familias con niños y reabrir la escuela. ¿Será sólo una prórroga o tendrá continuidad?

Esclavos del móvil

21

02 2017

Neus Aguiló. Salvados regresó el domingo con un interesante programa sobre la adicción al móvil. Los adolescentes son el colectivo más propenso a ser víctimas de las nuevas tecnologías. Pero no son los únicos. Jordi Évole nos hizo sentir que todos estamos en mayor o menor medida enganchados al teléfono y a las redes sociales. ¿Cuánto tiempo podemos estar sin consultar si nos han enviado whatsapps? ¿Cuántas veces consultamos Facebook  y estamos pendientes de cuántos ‘me gusta’ tiene la foto o comentario que hemos publicado? Una chica confesó que tenía 31 grupos de Whatsapp y que en menos de una hora había recibido 600 mensajes. Otra chica aseguró sentir verdadero pánico al pensar que su celular podía quedarse sin batería. A Jordi Évole también le sacaron los colores, su equipo intervino en el programa para corroborar que el periodista está enganchadísimo. El Follonero se comprometió a regañadientes a estar quince días sin Twitter. Algunas de las voces que participaron en el programa nos alertaron de que casi nada de lo que pasa en el móvil es urgente y de que nos hemos convertido en seres solitarios en contacto permanente. Y sobre todo, se puede vivir sin móvil y tenerlo haciendo un buen uso. ¿Dejaremos de ser esclavos del móvil?

Pedro

31

10 2016

Emili Gené Vila. La entrevista a Aina Calvo en Dues voltes me ha parecido lo más interesante de la semana pasada. Sinceridad, vitalismo, actualidad. Creo que la exalcaldesa merecía un espacio más allá de los 140 caracteres de Twitter donde había publicado la noticia. Y lo aprovecharon para trasladar un testimonio útil que muchos habrán agradecido. Si ampliamos la perspectiva a todo el mes, el regreso de Jordi Évole me parece lo más interesante del octubre que se nos ha ido. Todavía nos duele la decepción del fugitivo sobre cubierta cuando le muestran sobre el mapa lo poco que se ha desplazado el barco en la inmensidad del mar y la infinitud de su tragedia. Todavía nos incomodan los testimonios sobre la muerte digna. Afortunadamente el que fuera ‘enfant terrible’ de la tele nos abre ventanas a la realidad más allá del circo político o rosa (¿ya es lo mismo?) Ayer Évole habrá entrevistado al líder derrocado de un PSOE a la deriva. Escribo esto cuando todavía no se ha emitido el programa, con la seguridad de que la mirada entre infantil y sarcástica conseguirá taladrar el blindaje retórico de todos los políticos. Imperdible su tuit el día del Congreso Federal: «Que Salvados haga hoy un programa sobre la Eutanasia es pura coincidencia. Os lo juro.»

Partido de vuelta

07

06 2016

Neus Aguiló. Jordi Évole reunió por segunda vez a Pablo Iglesias y Albert Rivera. Antes de empezar, Évole les hizo saber que el segundo encuentro no fue tan fácil de materializarse como el primero, pues ambos candidatos pusieron más trabas al equipo de  Salvados. El tono entre Rivera e Iglesias se había vuelto mucho más áspero que esa vez en la que se reunieron en el bar Tío Cuco el pasado mes de octubre. Pablo Iglesias echó en cara a Rivera que Ciudadanos fuera la marca blanca del PP y que el objetivo de sus pactos era impedir que gobernara Podemos. Albert Rivera contestó a su adversario que por lo menos Ciudadanos sí había intentado formar gobierno para evitar la repetición de elecciones. Évole planteó si hubiera sido mejor tratar de llegar a acuerdos con Íñigo Errejón en lugar de con Pablo Iglesias; todos echaron balones fuera. Los nervios, la tensión y el tono agresivo presidieron el debate. El presentador les dio un tirón de orejas al reprocharles que ni siquiera fueran capaces de ponerse de acuerdo en un tema tan serio como el de los refugiados. Évole les recriminó también que el tono amistoso de antaño brillara por su ausencia. Se nota que las elecciones están a la vuelta de la esquina.

El milagro de conciliar

15

03 2016

Neus Aguiló. A los que vimos Salvados se nos quedó cara de tontos. Jordi Évole se fue a Suecia (no podía ser otro país) para mostrar cómo se concilia la vida familiar y la laboral. ¿Se imaginan que las guarderías fueran públicas y que costaran unos cien euros? ¿Se imaginan que el Estado diera 140 euros mensuales por cada niño hasta los ocho años? ¿Concebirían que tanto la madre como el padre pudieran disfrutar de un permiso remunerado de nueve meses para cuidar de sus hijos? ¿Y que pudieran faltar al trabajo hasta cuatro meses al año para estar con los niños si se ponen enfermos? Ante esta última pregunta algunos pensarán lo fácil que sería poner la excusa de que el niño está malo con tal de no ir a trabajar. Pues se equivocan: los suecos viven el trabajo como su forma de realizarse, por eso no existe la picaresca, tampoco existe la mentalidad de no pagar impuestos. En España trabajamos trescientas horas más al año pero estamos a la cola de los países más productivos. En Suecia, en cambio, se presta más atención a si los objetivos laborales están cumplidos y no se detienen en contar el número de horas de permanencia en el puesto de trabajo. Un sueño.

‘Fashion Victims’

23

02 2016

Neus Aguiló. Jordi Évole se preguntó qué hay detrás de un jersey. La respuesta fue lavabos sucios, bichos, jefes agresivos, falta de agua potable, polvo y piel abrasada por sustancias nocivas. Diez horas al día de lunes a sábado por 128 euros al mes. Ese es el ambiente de una trabajadora que fabrica ropa en Camboya. Una ingeniera textil aseguró haber visto en un país subdesarrollado un río teñido del color de moda de la temporada del vaquero de Occidente. Esa ingeniera abandonó la multinacional para la que trabajaba cuando procesó la siguiente imagen: «Adolescentes cosiendo en un lado del mundo y adolescentes comprando en el otro lado». La verdad es que fue un reportaje incómodo y que invitó a la reflexión. Una gran cantidad de marcas de gran éxito comercial, tanto caras como baratas, se lucran gracias a las condiciones infrahumanas en las que viven millones de trabajadores en países del tercer mundo. Es casi imposible que el consumidor del primer mundo deje de comprar esas marcas pero estaría bien que por lo menos nos  fijáramos en las etiquetas del jersey que llevamos puesto, que no lo tiremos a la primera de cambio y que sepamos cuál es la situación de la persona que lo ha fabricado.