Entrada etiquetada ‘La casa de mis sueños’

La vivienda de Canadá

19

12 2017

Gemma Marchena. Qué lástima me dan los canadienses. Es poner el programa La casa de mis sueños y me entra la congoja cuando les veo lloriquear, sean de Toronto, de Ontario o de Calgary, da lo mismo. Con ese doblaje penoso y sin sincronizar, pero que te hace llegar su pena canadiense: «Es que no cabemos en casa. Somos cinco y nuestra casa con 180 metros cuadrados se ha quedado pequeña». Ajá. ¿Problemas de vivienda en Palma? ¡En Calgary sí que van listos! «En la entrada no tenemos sitio para los palos de hockey», se lamentan. Y es verdad que tienen un batiburrillo fino entre palos, patines, cascos, coderas y, como no, esos abrigos gordos que llevan los canadienses para no morir criogenizados. Que aquí en Mallorca nos quejamos de vicio. Ola de frío en Baleares: mínimas de ocho grados. Requetejá. En Canadá llegan a los -8ºC pero han tenido alguna ola de frío de -40º, que se dice pronto. Menos mal que los gemelos Scott están ahí para buscarles casa de 250 metros, con patio muy, muy grande, y un sótano para hibernar hasta la primavera. Si es que en Mallorca nos quejamos de vicio…

Desparrame inmobiliario

18

06 2012

Gemma Marchena. En Canadá parece que no ha llegado el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, viendo el programa ‘La casa de mis sueños’. Dos hermanos, Jonathan y Drew Scott, asesoran a parejas para encontrar una vivienda de segunda mano y luego reformarla a todo lujo. Lo más sorprendente es que la serie está rodada el año pasado y como los protagonistas de cada capítulo estiran hasta el máximo el límite de sus presupuestos. Un matrimonio de cuatro hijos pequeños se topa con una casa enorme con jardín por el ‘módico’ precio de 700.000 dólares canadienses. Da igual que se pase 100.000 dólares de su límite, van a por ello. Ella incluso se plantea volver a trabajar; él, perder sus vacaciones lijando madera y pintando. Pero todo es poco para conseguir su ansiada vivienda de lujo. Claro, visto desde el punto de vista español, me parece chocante. En lugar de quedarse con una vivienda un poco más asequible y que les dé la tranquilidad de poder afrontar las letras con holgura, se lanzan a lo loco, a poner duchas de hidromasaje y lucir jardín con barbacoa. Supongo que ese frenesí inmobiliario se aplacaría si en la televisión canadiense emitieran unos cuantos episodios de ‘Callejeros’ con desahucios y vendedores de pisos desesperados. Cuando veas las barbas de tu vecino cortar…