Entrada etiquetada ‘Ladybug’

Superhéroe adolescente

22

10 2018

Gemma Marchena. La adolescencia es una etapa muy dura. Para el propio afectado pero sobre todo quienes más lo sufren son los que están a su alrededor. Por otro lado, están los superhéroes que son esos persnajes que juegan con la doble identidad y siempre están en conflicto con un supervillano. No debe ser fácil estár todo el día en mallas y capa para salvar el mundo.

El caso de Ladybug es extremo. Tenemos a una muchacha parisina, con las hormonas revoloteando, que en cuanto aparece el mal se disfraza de mariquita en mallas. Y no solo eso, sino que está enamorada en secreto de Adrián, que es otro adolescente que se viste de Chat Noir.

Las peripecias heroico-sentimentales de la muchachada se han convertido en el argumento único y exclusivo de esta serie de dibujos que mezcla el ambiente parisino con la estética manga. Europa y Occidente unidos por la tontuna adolescente.

Se agradece que Ladybug encarne a una chica resuleta y valiente, frente a un Chat Noir con cualidades típicamente femeninas. Para resolver los conflictos siempre deben colaborar. Así debería ser, pues, en la vida real.

Ladybug l Disney Channel

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Ladybug, el nuevo mal

02

04 2016

Gemma Marchena. Ladybug ha irrumpido en el canal Disney y en seguida todas las niñas (y digo yo que habrá algún niño), han caído rendidas. Es una nueva serie de animación de superhéroes que se enamoran entre ellos. Su trazo recuerda al anime japonés, aunque está ambientado en un instituto de secundaria de París. Marinette es una chica que sueña con ser diseñadora de moda y que tras heredar unos pendientes se convierte en Ladybug, una especie de supermariquita. Su compañero Adrien, por su parte, es modelo (!¡) e hijo de un gran diseñador, que se convierte en Chat Noir. Ambos están enamorados entre ellos (no me extiendo porque es como un culebrón), aunque no lo saben, mientras intentan salvar París del mal. Vamos, que Ladybug le hace a los superhéroes lo mismo que Crepúsculo con los vampiros: idiotizarlos hasta convertirlos en adolescentes de quince años. Desde aquí les digo que la serie, aunque en un principio iba dirigida a preadolescentes, fascina a niñas de cuatro. Aquí es cuando una se pone dramática y critica a estas series sobre bobas superheroínas embutidas en ridículas mallas, que pierden los papeles cuando ven a un chico, una serie que no debería estar en un canal infantil. Que esto no pasaba en mis tiempos. Bueno, ahora que recuerdo Candy Candy… Claro, así le ha ido el pelo a mi generación.

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