Entrada etiquetada ‘Masterchef’

El mal ha triunfado sobre el bien

03

07 2016

Urko Urbieta. Podemos decir que esta edición de Masterchef ha sido la peor de sus cuatro temporadas en España? No hay duda, lo ha sido. El casting no ha brillado por su calidad en la cocina, salvo alguna honrosa excepción, y ni siquiera han conseguido personajes carismáticos como el año pasado, donde el talento culinario también brilló por su ausencia, pero al menos ganamos al ya mítico Alberto ‘león come gamba’ o a la naíf Andrea. Esta edición ni eso, solo malos bichos sueltos por la cocina: las gemelas jerezanas, Rocío y Dania a la cabeza. Vamos, el mal autollamado ‘comando sur’.
Poco se puede destacar de la cuarta edición del talent show culinario de la Pública. Los programas se han hecho eternos y las pruebas de exteriores, con loas al ejército, huelen a rancio que da gusto. Al menos Mallorca fue estrella de un programa. No hay mal que por bien no venga. Se preguntarán por qué me he tragado entero el concurso. Necesitaba regodearme viendo cómo Virginia y Raquel, las gemelas malignas, perdían esta edición. Pero no ha sido así. Aunque el programa se dejó a una de esas víboras en la semifinal, la otra ha terminado ganando el concurso, por encima de Ángel, el único concursante que sí ha sabido progresar. Y sin pisar a los compañeros. Y no miro a nadie… Virginia.

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Los famosos también cocinan

15

06 2016

Jennifer Munar. Tenía que ocurrir. Era evidente que TVE no iba a quedarse satisfecha con ofrecernos un Masterchef de adultos y uno de niños. Ahora también prepara uno de famosos. ¿Los primeros rostros? Fernando Tejero, Loles León y Niña Pastori. MasterChef Celebrity, así se llamará el invento, tratará de repetir la fórmula de sus antecesoras con la misma presentadora y los tres jurados habituales.
Además, y para darse más autobombo si cabe, la cadena pública ha decidido ir desvelando los nombres de los ocho participantes con cuentagotas, dispersos en varios de sus programas en directo. Así, ayer por la mañana Mariló Montero descubría la participación de Niña Pastori. Lo peor de todo es que estas argucias van a funcionar, y no me extrañaría ver a Masterchef Celebrity batiendo récords de audiencia dentro de unos meses. Creo que TVE debería asumir que el momento de Masterchef ya pasó, que la gallina de los huevos de oro dijo basta, y que para comprobarlo solo hace falta ver la edición actual del programa, una vergüenza humana que no hay por dónde coger con concursantes detestables. Originalidad, por favor.

Pon un buen cásting en tu vida

05

06 2016

Urko Urbieta. Programas como Pekín Express o MasterChef dependen, y de qué manera, de un cásting de concursantes potente: el villano/a, el metemierda, el buenazo y, por supuesto, el tipo ganador/a son necesarios para dar vidilla a este tipo de concursos. Y ya podemos decir que la nota del casting de las actuales ediciones de ambos concursos es de notable alto. Pekín Express, cuyos guiones han sabido adaptarse a la perfección a los puntos fuertes y las limitaciones de su presentadora, Cristina Pedroche, dejó el listón muy alto en su edición anterior, donde la genial María del Amor canibalizó el interés hasta el último minuto de la carrera. Y en esta temporada han tenido ojo para ver que la pareja de blogueros, los locos primos mallorquines y los ‘aristócratas’ eran capaces de arrastrar a la audiencia.
Por su parte, el concurso culinario de La 1, que venía de la peor edición del programa, donde confundieron personajes con concursantes, ha resurgido de sus cenizas. El llamado ‘comando sur’, que en mi opinión todos sus miembros pueden ir saliendo uno a uno durante las próximas semanas, ha coronado a las gemelas jerezanas como las pérfidas de la función; sin olvidar a Rocío como la ‘metemierda’. Y apunta a David, el repescado, como el claro ganador de esta edición. Al tiempo, háganme caso.

Bizcoho ensangrentado

18

04 2016

Gemma Marchena. Llega una nueva edición de Masterchef y, una vez más, su casting no decepciona. Desde las andaluzas graciosas (este año gemelas) a la señora mayor que le mete a todo patatas fritas, por no hablar de la modelo metida a cocinillas. Me fascina el ingeniero que afirma que la cocina es igual que la física, mientras calcula al vuelo las cantidades para hacer croquetas para ochenta personas. Pero si hay alguien que me ha dejado petrificada es Aniuska, la deportista de élite que abandonó el campeonato de España de atletismo para dedicarse a las ollas. Sin embargo, pese a su fiero entrenamiento, que podía parecer que tendría más facilidad para someterse a la dura disciplina de la cocina, lo cierto es que no ha durado ni un telediario. En cuanto perdió la primera prueba empezó a llorar y gesticular, mecida por el catastrofismo más absoluto, mientras decía entre hipidos que ya se lo decía su abuela, que no pasaría del primer programa. Abuela de Aniuska, ahí le has dado: el bizcocho ensangrentado con harina de maiz y rebozado de leche condensada y que encima se quedó crudo, la ha dejado en la calle. Pese a su carácter histriónico, no puedo evitar la pena por una chica que debería haber huido de la televisión para meterse en la consulta de un psicólogo.

Saturación

23

10 2015

Javier J. Díaz. Es normal que las parillas se llenen de fórmulas que funcionan. El éxito de una llama normalmente a la réplica de otra, y así sucesivamente, hasta que todas las cadenas llenan sus programaciones de mismos formatos. Ha pasado siempre y seguirá pasando. Sucedió a finales de los noventa (por desgracia) con los realities. Sucedió con el boom de las series y ha sucedido con la guerra del fútbol o con los concursos musicales. Pero en los últimos años ha pasado con algo que nadie se esperaba, a pesar de que ya había gozado de éxito específico y concreto en épocas pasadas. Los realities de cocineros, que no programas de cocina, llenan las parrillas de varias televisiones públicas y privadas. Los tenemos para todos los gustos: MásterChef, Top Chef, Pesadilla en la cocina, sus versiones para niños…. Esto ha hecho que el género rice el rizo y lo importante ya no sea una receta de cocina, sino una competición rodeada de conflictos personales en vez de ingredientes. El caso es que algunos todavía aguantan el tirón que tuvieron en sus ediciones pasadas, pero en algún momento, que presentimos que está cerca, la audiencia le dará la espalda cansada de todo lo que no es cocinar, que cada vez es un porcentaje más alto en esos programas.
Está pasando con Top Chef, que lleva unas semanas perdiendo audiencia. ¿Será el principio del fin? ¿Volverá el espíritu de Con las manos en la masa?

Me bajo en esta parada

09

07 2015

Urko Urbieta. Cocinar en tres metros cuadrados sobre ruedas no resulta nada televisivo. Al menos eso me quedó claro después de ver el primer programa de Cocineros al volante, que la Pública estrenó el martes, intentando aprovechar el exitoso final de Masterchef y la moda de los ‘food trucks’ –camionetas que venden comida preparada en el mismo vehículo– , que están causando furor en todo el país.   El nuevo concurso de La 1 se diferencia únicamente del programa conducido por Eva González, o el Top Chef de A3, en que se desplazan en una caravana por toda la geografía. Por lo demás, se repiten los patrones de agobios, disputas y momentos de tensión forzada. Las críticas, al menos en el primer programa, han brillado por su ausencia. Y la prueba de preparación del ‘cachopo’ fue muy criticable. Parecía más una película catastrófica que un concurso de cocina. El jurado, compuesto por Álex Alcántara, responsable del equipo culinario de Masterchef, y el chef Íñigo Pérez Urrechu, son uno de los muchos problemas de este espacio: no dan la talla, ni parecen estar cómodos en el papel. Lo mismo ocurre con su forzadísima presentadora, Paula Prendes. Sin olvidar alguna de las pruebas, como la de escanciar sidrina, un tanto ridícula. La sensación que me ha dejado Cocineros al volante es que parece un espacio express, poco pensado, que sólo busca aprovechar la moda de los programas de cocina. Me bajo en esta parada, ¿y ustedes?

Un hombre que lo anuncia todo…

06

06 2015

Gemma Marchena. Es omnipresente y omnipotente, por lo menos culinariamente hablando. Jordi Cruz, el ‘guaperas’ del jurado de MasterChef está a pleno rendimiento publicitario. Ya nadie se ha acuerda de Martina Klein, aquella chica que fue modelo, pero que luego se convirtió en protagonista de siete de cada diez anuncios que salieron en televisión en 2014, según un estudio de la Universidad de Wisconsin. Lo mismo te anunciaba una crema o una nata ligera y pasta para hacer la cena a los chiquillos. Ahora es Jordi Cruz, el que presume de fotogenia y voz. El chef del restaurante ABaC no es el típico cachas que triunfa sólo por su aspecto: cuenta con dos estrellas Michelin. Pero también es cierto que ayuda contar con un físico portentoso, que ya se encargó de esculpir y mostrar sus resultados en la portada de la revista Men’s Health. Ahora mismo Cruz es imagen de una empresa de gas, una firma de vitaminas, una marca de electrodomésticos para la cocina, ha sido protagonista del anuncio de un cava catalán por Navidad y se ha encargado de cambiarle el sabor a unas tortitas ‘adelgazantes’. Pero ¡también anuncia gafas! Y además de todo eso, incluye seguir presentando MasterChef, presentar su propio libro de recetas y llevar su restaurante sin que se le caiga ninguna estrella. ¡No me extraña que necesite vitaminas! No es para menos.

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‘Presidente Karateka’

21

05 2015

Jennifer Munar. Sí, Pablo de Masterchef, o Presidente Karateka, como me gusta llamarlo después de que el campeón de España de artes marciales confesara que no veía improbable llegar a convertirse en presidente en un futuro, sigue concursando. A pesar de haber elaborado unos tres platos comestibles en lo que llevamos de programa, el bueno de Presidente Karateka continúa en las cocinas de Masterchef haciéndonos sufrir semana tras semana. El tipo se las ha apañado para encadenar la racha de golpes de suerte más larga desde la última vez que el Correcaminos escapó del Coyote, y gracias a ella y a unos compañeros que le sacan las castañas del fuego en las pruebas grupales, Pablo es capaz de llegar a la final. Pero Presidente Karateka no está solo en el podio de la ‘odiabilidad’ de esta tercera edición de Masterchef. Junto a él resisten, orgullosas, Sally, el Mal hecho ser humano; Mila, la típica señora que se te cuela en el supermercado; y Andrea, una cursi a la que seguramente su novio solo soporta gracias al océano que les separa. El ‘león come gamba’ fue solo la punta del iceberg de un programa en el que los desastres parecen no tener un final.

De la cocina al ‘reality’ puro

03

05 2015

Urko Urbieta. Los concursos se terminan quemando porque la dinámica no cambia y aburren o porque los concursantes no dan la talla. Y eso es lo que está pasando con la tercera temporada de Masterchef, el famoso concurso de cocineros amateurs de La 1, que no deja de sorprender esta edición por la poca calidad de sus contendientes, en cuanto a dotes gastronómicas se refiere. Porque de personalidades borderline van sobrados. Ya detecté con preocupación en la fase de casting que el jurado estaba más pendiente de darnos a conocer las vidas lacrimógenas de algunos de los concursantes –caso de Fidel, el joven exmilitar criado en un orfanato; o Sally, empeñada en recordarnos en cada programa que echa muchísimo de menos a su niña–. Pero con tres programas emitidos, queda claro que esta edición las dotes en la cocina han quedado en un segundo… o tercer plano, y priman más los ‘personajes’. Si no tuvimos bastante bochorno con la expulsión de Alberto, que presentó una patata mal cocida con ‘forma’ de león, ahora le siguen a la zaga el Pablo, el llorón, y Andrea, ‘la cuqui’. Ninguno ha demostrado una pizca de ingenio en la cocina, pero dar juego en el programa les permite seguir semana a semana, en detrimento de concursantes menos carismáticos… o normales. Así que ya saben, si necesitan un psicólogo para controlar impulsos o demostrar que no tienes neuronas en el cerebro, Masterchef ya es su programa.

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El rey de la patata

16

04 2015

Jennifer Munar. Apenas ha pasado un día desde el traumático momento en el que Alberto presentó una patata cruda con dos ojos y bigotillos a los jueces de Masterchef. «León come-gambas», la llamó. Y se quedó tan ancho. Los que tuvieran puesta TVE la noche del martes saben de lo que les estoy hablando, y probablemente ya tengan la fecha marcada en sus calendarios como «el mejor día de la televisión de 2015». No es para menos. Alberto es un joven estudiante de medicina cuyo verdadero sueño es ser cocinero. Era. Hasta el martes. El jurado de Masterchef hizo añicos todas sus aspiraciones cuando lo expulsó del concurso de la forma más humillante posible, llegando incluso a hacerle llorar de vergüenza. La semana pasada comenté que esta edición prometía ser mucho más cruel que las anteriores, pero jamás pensé que llegaría a estos extremos. Porque sí, no hay ser humano que pueda negar haberse tronchado de risa al ver la cantidad de memes que salieron en las redes sociales a raíz del «León come-gambas», pero esas no eran las formas. Vamos, que el plato ya causaba suficientes carcajadas por sí solo.