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Me cambio de cadena

01

10 2017

MIGUEL SOLER. Antena 3 y Tele 5 de disputan el liderazgo de la noche de los lunes con sus nuevas series Me cambio de década y Ella es tu padre. El segundo episodio de ambas, aún superando los dos millones de espectadores, acusa un sensible bajón respecto al inicio. En lo que se refiere a la primera, es un ‘quiero y no puedo’ al estilo de Cuéntame y da la sensación de que a los creadores se les ha olvidado el guión indicando a los actores que suelten lo que se les ocurra. Y se les ocurren pocas cosas. Por otro lado, las imágenes más interesantes y curiosas son las que les ha prestado el archivo del No-Do. Ella es tu padre, una vez conocida la situación del hombre obligado a disfrazarse de mujer para solventar situaciones familiares y laborales (algo que ya hizo el recordado Robin Williams en Señora Doubtfire) no ofrece ya margen para la sorpresa y el ingenio de los guionistas se diluye como un azucarillo. En resumen: dos. inicialmente aceptables ideas, con deficiencias patentes y tratamiento apresurado que han logrado buenas audiencias en gran parte impulsadas por su machacona promoción.

Un viaje en el tiempo falso y acartonado

14

09 2017

Urko Urbieta. Me cambio de década parecía una apuesta interesante sobre el papel: recrear las condiciones de vida de una familia española en las cuatro últimas décadas del siglo XX. La mezcla de Cuéntame y Gran Hermano sonaba, cuanto menos, curiosa. Pero los primeros minutos del primer programa mostraron una falta de ritmo total, un guión penoso y unos protagonistas, el clan de los Vela Cedena, totalmente equivocados. Ni tirar de nostalgia consiguió sacarme del sopor. Si los protagonistas no se creen lo que están haciendo, mucho menos va a conseguirlo el espectador. Y la premisa del espacio que conduce Arturo Valls es clara: sumergir a los Vela Cedena en el día a día de una unidad familiar en los años 60, con una casa acondicionada como en la época: sin televisión ni frigorífico, las mujeres en la cocina y los hombres leyendo el periódico, y con una radio como fuente de entretenimiento. Todo bien hasta aquí. Pero si el padre y el sobrino parecen parte del mobiliario y la madre y las hijas se toman todo a guasa, el resultado final es un teatrillo acartonado y sin gracia.