Entrada etiquetada ‘Me cambio de familia’

Mal ejemplo

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06 2013

Neus Aguiló. La quinta temporada de ‘Me cambio de familia’ no acaba de hacerse un hueco en el prime time de los viernes. Si Cuatro optara por suprimir el ‘reality’ le importaría más bien a pocos espectadores pues la última entrega anotó un más que pobre 5,6 por ciento de audiencia. Recordemos que el programa consiste en que dos madres se van a convivir durante unos días a la casa de una familia con costumbres en principio opuestas a las suyas. Bajo la excusa de aprender de otras tradiciones y modos de vida, lo único que se busca es la confrontación y a veces hasta la humillación de las protagonistas. Nunca hemos visto que las sufridas mamás se sientan a gusto en sus casas de prestado, pues siempre reciben malas contestaciones y palabras de desprecio por parte de las personas que las acogen. La tónica dominante son hogares más bien estrafalarios integrados por niños consentidos y maridos vagos y desagradables -a veces muy machistas-, dispuestos a convertir en un infierno la estancia de las ‘concursantes’. La finalidad no es aprender de otras costumbres sino las humillaciones, la violencia verbal y el morbo gratuitos. Sin duda, un mal ejemplo para los más jóvenes.

Filo y Vane

24

05 2012

Neus Aguiló. Aunque lleva tiempo en antena, he de reconocer que el viernes pasado fue la primera vez que vi Me cambio de familia. Filo y Vanessa se intercambiaron los maridos y los hijos por un tiempo, pues afirmaban necesitar una desconexión. Tal vez ellas aún no lo sabían, pero más que desconectar, lo que urgía en las vidas de estas marujas angustiadas era expulsar de su existencia a sus esposos. Vamos con el marido de Filo: un parado que, lejos de buscar trabajo o colaborar en las tareas del hogar, se pasaba el día entero en el bar bebiéndose el sueldo de su mujer; para colmo, descuidaba su higiene personal e iba dejando rastro por donde pasaba. La pareja de Vanessa era, si cabe, aún peor: un machista, chulo y narcisista que tenía sometida a su mujer y la utilizaba como sirvienta las veinticuatro horas del día. Vanessa estaba doblemente angustiada, pues su hijo adolescente tampoco la trataba como a una madre, sino como a una criada. ¿Pero en qué siglo estamos? Desde aquí les digo a la Filo y la Vane que espabilen, que recuperen su autoestima y que se planteen si vale la pena permanecer un solo minuto más al lado de seres como éstos.