Entrada etiquetada ‘niños desaparecidos en Córdoba’

Los ojos del asesino

29

06 2013

Gemma Marchena. El juzgado es un circo. No es ninguna novedad así que no debería extrañarnos el seguimiento exhaustivo del juicio contra José Bretón. Tiene todos los ingredientes para convertirse en un telefilm casposo de esos que emiten los sábados por la tarde, siempre “basado en hechos reales”. Me extraña que aún no estén escribiendo el guión. La madre desolada que reconoce que es víctima de malostratos, los niños dulces y sonrientes que han desaparecido misteriosamente, ese padre despiadado y machista que promete venganza, la familia de él que guarda silencio… Pero si hay una protagonista en este juicio es la mirada de Bretón, que taladra al que se sienta a su lado para testificar contra él. Que incluso asusta a la directora de la guardería de sus hijos. Y las televisiones saben de estos detalles y se ceban. Las cámaras no pierden de vista al acusado y sobre todo a sus ojos, que no pestañean, que se fijan en todos aquellos que intentan hundir su coartada de buen padre. Ana Rosa y Susana Griso se sirven de su gesto hierático para demostrar que Bretón ni siente ni padre, así que ya se le puede considerar culpable. Luego está esa abuela desolada, que recordaba como se despidió por última vez de sus niños. La primera vez que se visiona, el testimonio sobrecoge. A la décima vez, asquea. Porque ese recreo en el dolor es la peor de las pornografías. Sólo deseo que termine cuanto antes ese juicio y por lo menos nos sigan atormentando con Blesa, el paro y la corrupción. A eso ya termina una por acostumbrarse.

Juicios televisados

25

06 2013

Neus Aguiló. El inicio del juicio de los niños de Córdoba ha propiciado que las cadenas de televisión estén haciendo su agosto analizando todos los pormenores del proceso. Todo lo que apele a las emociones es susceptible de ser exprimido con el fin de obtener la máxima audiencia y las cadenas lo saben de sobra. El desgraciado suceso de la desaparición de los pequeños toca la fibra sensible de los espectadores, quienes permanecen enganchados a los magacines matutinos y vespertinos de la distintas cadenas. Mariló Montero, Susana Griso y la diva Ana Rosa Quintana no han hecho más que hablar del caso y de todos los pormenores que lo rodean. La mirada desafiante de José Bretón y su testimonio tan cínico como fingido, las declaraciones desgarradoras de la madre de los pequeños, el perfil psicológico del padre, las estrategias de los letrados, todo está siendo analizado con lupa y comentado por los colaboradores de turno. Una vez más estamos ante un circo televisivo, un espectáculo de telerrealidad que se nutre de la desgracia de una madre a la que su ex marido ha matado en vida arrebatándole presuntamente a sus hijos de la manera más siniestra. Y lejos de comedirse, las cadenas televisivas siguen explotando y rentabilizando este tipo de sucesos.

Asco y rabia

01

09 2012

Gemma Marchena. Lo visto esta semana en televisión es inenarrable. El seguimiento del hallazgo de los posibles restos de Ruth y José en la finca de sus abuelos provoca náuseas. Ana Rosa Quintana y Susana Griso han competido durante las mañanas por dar los detalles más escabrosos. Desde las desconexiones en directo desde la finca de al lado para poder ver los restos de la tristemente famosa hoguera donde desaparecieron los cuerpos hasta la aportación de testimonios como amigos de la madre o la directora de la guardería del pequeño José que no aportaban nada más que morbo. Ha sido una carrera por llegar a la inmundicia. Pero lo peor de todo, sin duda, ha sido el acoso a los padres de José Bretón. Esa manera de espolear la ira del pueblo ya ha dado sus frutos y han surgido pintadas en casa de los abuelos paternos. A los que hayan perdido a un familiar muy cercano (y más si es en casos dramáticos), sabrá de lo que hablo. Pónganse en el lugar de los abuelos: han perdido a sus dos nietos de manera repentina y violenta. Y no sólo eso. Ahora tienen que asumir que su hijo es un asesino (si es que se demuestra, claro). Pero la gente es muy lista y le gusta hacer juicios preventivos y por extensión: les condenamos por adelantado y les hacemos responsables de lo que ha hecho otra persona. Se nos ha olvidado que nadie está libre del juicio popular porque nadie controla a su familia.