Entrada etiquetada ‘Ocho apellidos vascos’

Ocho ‘pesados’ vascos

19

11 2015

Nacho Jiménez. Soy el único que está hasta el moño de la promoción en televisión de Ocho apellidos catalanes? No hace falta decir que se trata de la secuela de la película española más taquillera de la historia, Ocho apellidos vascos, pero es que están hasta en la sopa. Vivo con el miedo de que sus protagonistas, Clara Lago y Dani Rovira –intérpretes muy sobrevalorados, en mi opinión– aparezcan de repente en mi casa:en el baño, en el desayuno, en el sofá… En serio, una cosa es promoción y otra lo que hace Mediaset –productora de la película–. Además, y según apuntan las primeras críticas de la esperada secuela, ésta es más de lo mismo y sin mucha gracia. Está claro que el gancho catalán, de rabiosa actualidad, es un reclamo importante, pero habrá que ver cómo han manejado los guionistas todo este asunto (¿serán catalanes? ¿vascos? ¿de Madrid?). Seguramente, dejaré que el márketing se apodere de mi ser y acudiré a la sala de cine más cercana a ver esta película española, graciosa y con mucha cara, y seguramente me echaré unas risas. Eso seguro. Lo peor del estreno, mañana, de Ocho apellidos catalanes, es que ha obligado a aplazar para el próximo viernes el de la última entrega de Los Juegos del hambre. ¡Encima!

La tele sigue viva

13

11 2015

Nacho Jiménez. Los casi nueve millones de espectadores que amasó el estreno en televisión de Ocho apellidos vascos constatan que la pequeña pantalla, esa caja tonta que nos encanta, está más viva que nunca. Vale que este filme ha sido y es todavía todo un fenómeno cinematográfico y, sobre todo, social. Aún así, esos datos de audiencia no se alcanzaban, en el caso de una película, desde que La 1 emitiera Cateto a babor en 1992, casi nada. Es cierto que la manera en la que muchos consumen el contenido televisivo ya nada tiene que ver con su emisión en directo; la interactividad que ofrecen las plataformas de pago permite que el espectador vea lo que quiera cómo, dónde y cuándo quiera. Esos nueve millones de españoles enganchados a la película más taquillera de la historia de este país desmontan, en gran parte, las teorías que afirman que este medio está a punto de morir, al menos tal y como lo conocemos. Bien podría tratarse de un hecho puntual, puesto que en la actualidad lo único que sobresale en cuanto a audiencias es el deporte; hubo un tiempo en que el deseado share era para los reality-shows, con hitos como el primer Gran Hermano u Operación Triunfo, aunque el tirón de este formato haya perdido fuerza. También algunas series de marca nacional han alcanzado techos muy altos, como Los Serrano, Cuéntame o Aquí no hay quien viva.

Más apellidos vascos

06

07 2015

Emili Gené Vila. Estaba casi cantado. Las dos comunidades implicadas quieren su parte del pastel. Andalucía y Euskadi no se conforman con ser escenario geográfico, referencia antropológica y repertorio fonético del taquillazo cinematográfico español, y ya han traducido el guión al lenguaje televisivo. ¿Una serie? Qué va. Mucho más jugoso: un ‘reality’. Uno más de estos concursos atiborrados de aspirantes a quién la hace más grande frente a todos los jurados y todas las cámaras. La broma que fueron ‘Ocho apellidos vascos’ se convertirá en espectáculo producido por ETB2 y Canal Sur. Hermanamiento norte-sur. El programa ya está en marcha. Tiene presentadora (por supuesto una locutora andaluza que trabaja en la tele vasca) y fecha de lanzamiento: próximo otoño. Mientras los políticos le dan la enésima vuelta de tuerca al debate nacional(ista), los espectadores podrán apuntarse a su versión más histriónica. Los concursantes tendrán que mostrar sus habilidades de integración, o sea de caricaturización. Las comunidades autónomas tejiendo lazos a base de topicazos, una contribución pop al federalismo asimétrico. De chiste.

Ocho apellidos andaluces

15

04 2015

Nacho Jiménez. Seis millones de espectadores fueron testigos el pasado martes día 7 del estreno de la nueva serie de Antena 3, Allí abajo, protagonizada por María León y Jon Plazaola. Tras un primer (y meditado) vistazo, se podría decir que estamos ante un subproducto del fenómeno Ocho apellidos vascos. Con argumentos que no distan mucho, la verdad, a pesar de que los creadores de la serie insisten una y otra vez que esta producción es previa a la famosa película, el éxito de su primer episodio se debe, en gran medida, al del filme de Dani Rovira y Clara Lago. Las comparaciones son odiosas, pero es que las similitudes son infinitas. No sería la primera vez que el piloto de una serie pulveriza los audímetros para desinflarse después. Hoy, de hecho, los índices de audiencia hablarán por sí solos. P.D. Allí abajo no es la única serie que bebe de una película, el 30 de junio se estrenará en USA la esperada versión televisiva de la saga Scream. La cadena ya rescató con éxito Teen Wolf y ahora quiere enganchar a todos los admiradores de la terrorífica franquicia de Wes Craven. El primer trailer deja mucho que desear, pero quién sabe…

Ministéricos

13

04 2015

Emili Gené Vila. Por fin una serie española. Ya saben: que no sea costumbrista o ejemplarizante, que no tenga que ver con la guerra civil o la picaresca actual. En fin, que no parezca española. ‘El ministerio del tiempo’ genera buenas críticas, mientras que ‘Allí abajo’ captura audiencias gracias al efecto boomerang de ‘Ocho apellidos vascos’ y ‘Carmina o revienta’. El argumento es casi lo de menos (¿cuántos viajes en el tiempo no habremos visto, sin contar ‘Interestellar?), el secreto de su éxito está en la producción y en el marketing. Un producto cuidado que por fin ha sido mimado en las redes. ¿Recuerdan lo que pasó con ‘Lost’? La serie de TVE ha sido pilotada en Internet por manos expertas y en poco tiempo la han convertido en objeto de culto. Por fin un ‘community manager’ que trabaja desde dentro (como tiene que ser) y no vende humo. Foros, tuits. Toda una religión (los ministéricos) que convierte la serie en fetiche. Naveguen por la página de la serie en RTVE.es. Por fin una web moderna y ambiciosa que no se conforma con ser escaparate sino plataforma de encuentro, invitación atractiva, auténtico transmedia. Otra cosa es la contraprogramación de las cadenas: horarios que bailan. Nos queda Internet.