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Canarias y el paro

04

02 2014

Neus Aguiló. El otro día escuché en los informativos que «en Canarias se soporta mejor el paro porque el clima es maravilloso y que las condiciones de vida no se miden sólo por el dinero; por ello se puede soportar una tasa de desempleo mayor que en lugares más inhóspitos». Inmediatamente pensé que me había equivocado al elegir programa y que por error se me había colado ‘La hora de José Mota’ o un sketch de ‘Polònia’. Pero no, no se trataba de una broma sino de las declaraciones de Alejandro Martín, el director del Servicio Canario de Empleo. Todavía no salgo de mi asombro y me pregunto cómo se puede ser tan insensible y gobernar tan de espaldas a los ciudadanos. ¿Acaso no es un drama que desahucien a una familia en ese Archipiélago? Según Martín, no lo es. Así, después de que esa familia se haya quedado sin casa, puede ir a la playa más cercana a tumbarse en la arena y a relajarse bajo una palmera cocotera mientras saborea un delicioso ron de miel. Los canarios no merecen tener un secretario de empleo tan frívolo y con tan poca empatía. Toda una falta de consideración hacia el drama del paro.

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El Gordo de los parados

22

12 2012

Gemma Marchena. Si está leyendo esta columna ahora mismo, es probable que su autora, una servidora, esté sentada ante la tele viendo el sorteo de Navidad. Lo siento mucho pero es tradición. Me levanto a primerísima hora, me preparo unas tostadas de pan con aceite y azúcar (que juro que sabe a churro) y un colacao. Entonces me planto en la mesa del salón con las papeletas y billetes de lotería desplegados a mi alrededor, cuidando de que no se me pringue de aceite. Y es un placer una Navidad más desayunar con ese soniquete de los niños de San Ildefonso, repetitivo y tranquilizador, con la esperanza de que este año, sí, por fin, me toca. Me da igual que sea un quinto premio, de verdad, que yo me apaño. La mañana del 22 de diciembre siempre está llena de ilusión, más que el día de Reyes. Luego sale el Gordo y toca en Soria o en Teruel o en Cuenca y claro, me da el bajón y pienso: “Pues habrá que seguir trabajando”. Ay, que se me olvidaba; que la verdadera lotería de este año es conseguir un empleo. Pues con eso yo no me conformaba, es que salía a la calle con una botella de champán a celebrar el mejor premio que le puede tocar ahora mismo a un español. Por si acaso, tiro currículums y compro billetes de lotería, a ver si este año hay suerte.