Entrada etiquetada ‘Pau Monserrat’

Sampedro

01

10 2012

Emili Gené. Salvados se salva de la mediocridad que contagia la programación. Sin grandes inversiones de producción, se basa en la actualidad y sus protagonistas. Periodismo elemental, que sin embargo resulta novedoso y rompedor en una televisión cada vez más orientada al espectáculo. No hay colorines ni señoritas con curvas ni famosos deshollándose la piel. Tampoco sesudos tertulianos mareando la perdiz. Una delicia escuchar a Pau Monserrat. El arte de la entrevista. Preguntas hechas desde una autoimpuesta ingenuidad y respuestas con micrófono abierto. Y temas que nos afectan, escándalos que colean: desahucios, bancos, el Rey. Un follonero fiel al estilo que le permitió emanciparse de Buenafuente pero con una sobreactuación domesticada. Emotiva conversación con José Luis Sampedro, nuestro más insigne indignado. Lúcido: «El capitalismo no da más de sí». Todo un patriarca expresándose con la más juvenil de las contundencias. Esto es lo bueno de Jordi Évole: deja hablar a sus entrevistados. A veces (Matas para la historia) los hace hablar.

Pisos

06

02 2012

Emili Gené. El domingo pasado Pau Monserrat se explayó sobre los orígenes y causas de la crisis. Corto y claro. Quizás por esto gustó: frente a los interminables discursos políticos y los tecnicismos económicos, se agradece una explicación del desastre que no atente contra el sentido común ni nos abrume a base de verborrea. De ‘Salvados’, el salto mortal a ‘La noría’. Uff. No es lo mismo el diálogo con Évole que el griterío de Telecinco. Afortunademente (¿efecto del caso Cuco, que dejó el programa eventualmente sin patrocinadores?) el formato ha cambiado, y los tertulianos ya no se esfuerzan por insultar al contendiente. Mejor todavía: Pau quedó a resguardo del escaparate de especialistas y pudo hablar lejos del ring. La semana pasada apredimos qué podemos hacer con el poco dinero que tengamos. Esta, cómo salir vivos de la encerrona que son las hipotecas. Lujo o derecho, la vivienda marca una frontera generacional como nunca hasta ahora. Y hay que contar lo que está pasando mirando más allá del zarpazo.