Entrada etiquetada ‘Pesadilla en la cocina’

Pesadilla en bucle

06

08 2018

Gemma Marchena. Tal cantidad de canales requiere contenidos de agluna u otra manera.Las reposiciones sonconstantes en determinados canales y si tienen éxito, no digamos ya. Es el caso de Pesadilla en la cocina, en su versión española, donde Alberto Chicote recorre los restaurantes y bares más dudosos, previa llamada de auxilio de sus dueños. Y éste es un detalle importante: son los mismos propietarios los que llaman al chef y a su equipo para que rescaten el establecimiento. Malas prácticas en la cocina, una sala donde reina el caos o la dejadez absoluta, empleados difíciles, gestores sin sentido común… Esos suelen ser a grandes rasgos los problemas que atañen a los restaurantes. Tras los toques de avrita mágia de Chicote, el problema queda resulto. O no. Y es aquí cuando entran en juego las reposiciones: a veces los problemas de los participantes del programa son tan catastróficos que por mucha mano de pintura y autoayuda se les aplique, la mala publicidad les salpica de por vida. Hace días se creó una asociación de daminificados de Chicote. A la vista está que no todos quedaron contentos con los resultados.

Las lecciones de Chicote

25

11 2016

María de Lluc García Terradas. Da la casualidad de que todas las veces que he visto el programa de Alberto Chicote, Pesadilla en la cocina, los chillidos, enfados, sonrisas y lágrimas han protagonizado el ‘reality’ culinario. Me da la impresión de que las personas que acuden al programa o no se interesan  por su negocio, quieren que les paguen una reforma de su local o se piensan que porque su establecimiento aparezca en la televisión les funcionará toda la vida. Y la verdad, es que por mucho que haya cambiado el restaurante nunca entraría a comer en ninguno de los televisados. Las condiciones en las que se encuentra la comida o el mal funcionamiento del personal no me aportarían la confianza suficiente para degustar sus platos. Aunque he de reconocer, que gracias al ‘reality’ cada vez que me dirijo a algún restaurante pienso en las lecciones que me ha enseñado Chicote. Si veo una carta llena de platos variados posiblemente la comida no sea de buena calidad. Sin embargo, los locales especializados en un tipo de manjar me transmiten esa seguridad para quedarme. Gracias al fanático de Agatha Ruiz me he vuelto muy selectiva. Quien sabe, a lo mejor termino siendo crítica gastronómica.

El Némesis de la cocina

26

09 2016

Gemma Marchena. Alberto Chicote acaba de estrenar nueva temporada de Pesadilla en la cocina y sí, lo ha conseguido. Es posible encontrar establecimientos delirantes llevados por cocineros y propietarios que montan un restaurante igual que si se hicieran con un chikipark. Y todo esto en esta España nuestra del glorioso tapeo popular o la constelación de estrellas Michelin, cualquiera de estas dos facetas gastronómicas merece nuestro orgullo nacional. Pero he aquí que también está el que se mete a hacer paellas para guiris y sangría de polvos. O el visionario como el que inauguró la nueva temporada de Chicote, que se gastó cinco millones de euros en comprar un yate de lujo llamado Némesis reconvertido en restaurante. ¿No es maravilloso? El francés pretendía montar fiestas en Ibiza a bordo del barco «pero me tenían envidia», que decía el galo ofendido. Quien dice envidia habla de normativa que impide montar semejantes saraos en el mar. Total, que se fue a Badalona a montar un restaurante de lujo sobre el agua en el que servía chuletones y lentejas, mientras las camareras, exgogós, vomitaban por la mala mar. Mi más sincera enhorabuena al equipo de casting: se han superado una temporada más.

Saturación

23

10 2015

Javier J. Díaz. Es normal que las parillas se llenen de fórmulas que funcionan. El éxito de una llama normalmente a la réplica de otra, y así sucesivamente, hasta que todas las cadenas llenan sus programaciones de mismos formatos. Ha pasado siempre y seguirá pasando. Sucedió a finales de los noventa (por desgracia) con los realities. Sucedió con el boom de las series y ha sucedido con la guerra del fútbol o con los concursos musicales. Pero en los últimos años ha pasado con algo que nadie se esperaba, a pesar de que ya había gozado de éxito específico y concreto en épocas pasadas. Los realities de cocineros, que no programas de cocina, llenan las parrillas de varias televisiones públicas y privadas. Los tenemos para todos los gustos: MásterChef, Top Chef, Pesadilla en la cocina, sus versiones para niños…. Esto ha hecho que el género rice el rizo y lo importante ya no sea una receta de cocina, sino una competición rodeada de conflictos personales en vez de ingredientes. El caso es que algunos todavía aguantan el tirón que tuvieron en sus ediciones pasadas, pero en algún momento, que presentimos que está cerca, la audiencia le dará la espalda cansada de todo lo que no es cocinar, que cada vez es un porcentaje más alto en esos programas.
Está pasando con Top Chef, que lleva unas semanas perdiendo audiencia. ¿Será el principio del fin? ¿Volverá el espíritu de Con las manos en la masa?

Chicote todoterreno

10

06 2014

Neus Aguiló. Desde que Alberto Chicote se pasó a la televisión no ha dejado de cosechar éxitos. Tras ‘Top chef’ y ‘Pesadilla en la cocina’, el cocinero va a cambiar fogones por habitaciones. Se pondrá al frente de ‘Pesadilla en el hotel’, donde sacará a flote establecimientos hoteleros al borde de la quiebra. No obstante, todavía no se ha iniciado su grabación por lo que los espectadores tardaremos un tiempo en ver los resultados. ‘Pesadilla en el hotel’ está basado en el formato ‘Hotel impossible’, que se emite con éxito en el canal Travel Chanel. A muchos espectadores les sonará la idea porque Divinity está actualmente emitiendo ‘Hotel infierno’, un programa de características similares. El esquema es el siguiente: nos presentan moteles infames con un servicio de habitaciones igualmente infame, con una iluminación propia de una película de terror y con una decoración rancia y pasada de moda. Por norma general son además negocios que viven al margen de las nuevas tecnologías, un cóctel ideal para que echen el cierre. Entonces llega el superhéroe, pone el hotel patas arriba, le da un cambio de imagen y consigue también un cambio en la mentalidad en los dueños y los empleados. Se produce el milagro y el negocio vuelve a cobrar vida. En breve, la versión española con Chicote.

‘Hotel imposible’

07

06 2014

Gemma Marchena. Parece que el aire regañón y cascarrabias de Alberto Chicote tiene tanto tirón que han decidido estirarlo cual chicle buscándole nuevos formatos. El cocinero más gruñón ya tiene en marcha Hotel imposible, donde irá recorriendo los establecimientos más infectos de España, pasando el dedito por las estanterías en busca de motas de polvo. El planteamiento es el mismo que en Pesadilla en la cocina: un hotel en peligro de desaparecer pide auxilio a Chicote. Éste acude para buscarles las vergüenzas a sus propietarios. Ya saben: rincones que jamás han visto un estropajo, camas sin hacer, cortinas pasadas de moda, problemas serios entre sus empleados… Esas cosas que dan morbo al espectador y vidilla al programa. Luego, bronca del cocinero y después, curso rápido de autoayuda para terminar reformando el establecimiento a toda prisa. Y ¡tachán! ya tienen hotel nuevo y preparado para triunfar después de las enseñanzas del gurú. Chicote sigue la senda de Gordon Ramsay, que después de pelearse con cocineros ingleses y americanos, pasó por los hoteles de Gran Bretaña para aplicarles la misma medicina. Veremos si tendrá el mismo éxito…

Sopinstant

07

02 2014

Javier J. Díaz. No sé qué es lo que hay que hacer en este país para poner la tele o ir al cine y que no aparezca la cara de Belén Rueda de por medio. En verano, en Navidades o en Semana Santa, siempre se estrena alguna película en la que sale ella, o alguna serie de la que es protagonista.
Y siempre sale igual. Con la misma cara, con el mismo color de pelo y con la misma expresión que tenía en Mar Adentro, cuando le dieron el Goya Revelación que nos ha costado que esté hasta en la sopa. No hay forma de huir de ella. Desertar quizás. Y aún así corremos el riesgo de que pongan la absurda The Orphanage 50 veces en alguna televisión de pago.
En definitiva, que el lunes comienza en Telecinco ‘B&b, de boca en boca’, serie de título horrendo donde ella es la absoluta protagonista. Con argumento de comedia española barata, contará los líos de una revista de moda con la llegada de un nuevo director (Gonzalo de Castro), que casualmente era su exnovio. Tendrá actores muy ‘originales’ como Fran Perea, que no recuerdan en nada a Los Serrano. Lo de que Antonio Resines no esté también debe ser un milagro televisivo.
Recomiendo ver ‘Pesadilla en la cocina’ para evitar la muerte cerebral instantánea.

Chicote Gemio

24

01 2014

Javier J. Díaz. Este lunes, Alberto Chicote, el cocinero que más baila entre cadenas tras Carlos Arguiñano, vuelve de nuevo con el programa que le dio el éxito: ‘Pesadilla en la cocina’. A pesar de que no consigue tener tanto desparpajo como Gordon Ramsay (el conductor de la versión original), Chicote consigue enrabietar y destapar las miserias de los dueños de los restaurantes a los que va lo suficiente para que el programa sea pero que muy entretenido, y ponerle freno a dueños prepotentes y endiosados de un pasado mejor, lo que es televisivamente atractivo.
Sin embargo, este espacio ha ido cayendo (poco a poco y no tan rápido como si lo emitiera Telecinco) en el amarillismo de mezclar fogones con relaciones personales, algo que da mucha audiencia en este país, por desgracia para la privacidad y la elegancia.
Este aspecto se pone patente en el inicio de temporada, en el que La Sexta está volcada anunciando a bombo y platillo los problemas personales de una pareja para gobernar el restaurante, con Chicote de por medio, haciendo las veces de Isabel Gemio y repartiendo pañuelos. El programa promete porque es estreno de temporada y porque los spoilers dejan ver gente gritando, amenazando y pegando, a lo ‘Hermano Mayor’, pero en versión ‘Kitchen Macarra Andalussí’. Veremos si el resto de la temporada premia más las relaciones laborales que las laborales. Cuestión de tiempo.

La cocina como espectáculo

09

06 2013

Urko Urbieta. Los programas de cocina están de moda. De aquel mítico Con las manos en la masa, que emitía la pública en los 80 –¡qué recuerdos!–, con Elena Santonja charlando amigablemente con un famoso mientras cocinaban su plato favorito; pasamos a vivir la etapa del ‘cocinero estrella’ –con Karlos Arguiñano, Darío Barrio o nuestra Paquita Tomàs, como principales exponentes–, en el que cocinaban recetas más o menos fáciles de hacer en casa, y con más o menos gracia; pero ahora la moda está en los programas culinarios con ‘mala leche’, como Pesadilla en la cocina, que ha encumbrado a Alberto Chicote en La Sexta; o el reality blanco de La 1, Masterchef, donde un grupo de ‘cocinillas’ aspiran a lograr la formación más avanzada entre los fogones, bajo la atenta mirada de un jurado que necesita tomar ‘All Bran’; bueno, en realidad sólo Samantha ‘la pija’ Vallejo Nájera.
Atresmedia –que engloba Antena 3 y la Sexta, entre otras– calienta ya los fogones para estrenar en breve otro concurso culinario, Top Chef; similar al programa de La 1, pero con concursantes más experimentados en el noble arte de cocinar. En Telecinco deben estar tirándose de los pelos por traer 7 años antes de esta tendencia Esta cocina es un infierno, reality al estilo GH que ganó Bárbara Rey, y que no tuvo ningún éxito.

Chicote, que estás en los fogones

11

05 2013

Gemma Marchena. Si hay alguien que se está ganando el cielo a pulso ese es Chicote, recorriéndose todos los antros del país. Aunque le harían falta dos vidas más para cubrirlos a todo, eso es cierto. El estreno de Pesadilla en la cocina del pasado jueves no pudo ser más prometedor. Un italiano y un sevillano abren un restaurante japonés de alto standing con dos chinos con los que no se entienden. Es glorioso el momento en el que le plantan a Chicote unas empanadillas al vapor que en realidad son congeladas, de las que venden en cualquier supermercado chino a tres euros las cincuenta unidades. Un negocio redondo, oiga. Mientras el italiano y su novia se desloman para que salga el negocio adelante, el sevillano, un tipo que se llama Baldo que habla de si mismo en tercera persona del singular («Baldo quiere triunfar»), aparece de vez en cuando por el restaurante para dejarse ver. Eso sí, luego pide créditos a nombre del negocio mientras el ha puesto un miserable 25 por ciento del capital. ¿Más ingredientes para engancharse a la nueva temporada? Muchos son los restauradores que se han lanzado al negocio pensando que pagando mal a malos cocineros se podía engañar al cliente, una especie en extinción azotado por el paro y las bajadas de sueldo. Está visto que la hostelería no es cosa de oportunistas.