Entrada etiquetada ‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’

Surrealismo puro

17

01 2015

Gemma Marchena. Quién quiere casarse con mi hijo? Convierte la chorrada en arte. QQCCMH (telita con el atajo) estrenó esta semana su nueva temporada haciendo gala de sus mejores bazas: el cásting y el montaje. Los cinco chicos y sus respectivas madres son una oda al surrealismo puro. Desde tarotistas hasta millonarios de 21 años, que afirman con seguridad que «a una chica le puedo ofrecer: mi cariño, un Ferrari, un Mercedes, otro Ferrari…». Encontrar un elemento así y que lo cuente en televisión es oro. Markus es otro de los hallazgos. Supermodelo presentado entre susurros (brillante la voz en voz que decía bajito Markussssss… mientras miraba a la cámara), en realidad es humano y se llama Daniel. Es más, su madre (María Jossssssseeeee… según la descacharrante voz en off), es una mujer normal, de barrio, que tira cada día de su carro de la compra y tiene un chucho al que da de comer como si fuera un bebé. Las candidatas no se quedan atrás y sobresale, además de por altura, Mei, la que fuera Miss World Alhaurín de la Torre 2014, que además de desfilar cual trasnochada candidata a reina de la belleza, no duda en decir que el problema de España «es el bipartidismo». Porque, como dice ella, «una Miss tiene que saber de todo». ¿No es maravilloso?

QQCCMH, touché

25

10 2013

Javier J. Díaz. La tercera temporada de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? puede ser que esté siendo el verdadero punto de inflexión para este reality show que tan fuerte comenzó hace un par de inviernos en su primera temporada, cuando irrumpió en las audiencias españolas, y tan bien se mantuvo en su segunda temporada, cuando se convirtió en la dominadora de los TT en la noche de su emisión.
En la segunda temporada, precisamente, su impacto fue menor, porque los concursantes ya sabían un poco más a lo que iban. Tenían antecedentes y conocían en cierta medida la repercusión que podían tener. Sin embargo, la opción de Cuatro de optar por un montaje divertido, corrosivo y de sátira melodramática lo mantuvo como una opción todavía muy fresca.
Pero en la tercera temporada el montaje ya no basta. El postureo máximo de los concursantes y aspirantes es demasiado poco natural (nunca lo fue mucho) e incluso el montaje abusa de recursos para tapar carencias de contenido que en otro momento le solventaron la papeleta.
Supongo que los amantes de #QQCCMH no estarán de acuerdo con esta afirmación, pero con las audiencias actuales, la temporada que viene firmará su sentencia de muerte, para la quinta ser posiblemente la última. Si es que llega.

Televisión choni

11

11 2012

Urko Urbieta. Me preguntaba hace unos días a qué público va dirigido ¿Quién quiere casarse con mi hijo? o Gandía shore.
Al ser tan atrevido –y pensar en el interés de los lectores– me propuse el ‘desafío choni’… atentos, únicamente para valientes. El domingo estuve viendo en MTV (tapándome con un cojín por la vergüenza) ese fenómeno ‘basura’ que es Gandía Shore. Lo único de lo que me enteré es que una rubia teñida –Ylenia (en serio, ¿quién le puso el nombre?)– decidía seguir en el programa gracias al apoyo de otro concursante, de nombre Labrador (¿en serio?).
El lunes ‘degusté’ Mujeres y hombres, con Rafa Mora y Julián Contreras Jr. entre otros especímenes, dando consejos a unas chicas para conquistar a un ‘musculitos’ que las trataba como una mierda. Sin olvidar que el jueves en ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, un grupo de madres obsesionadas por librarse de sus inútiles hijos estaban dispuestas a ‘regalarlos’ a unas ‘buenas para nada’.
No sé si estos espacios van dirigidos a ‘chonis’ y ‘canis’ sin intereses culturales y con ídolos como CR7, Paquirrín, Rafa Mora o Pitbull… pero seguro que si los siguen todos pierden alguna neurona… ¿qué era una neurona? Oh dios mío…

Oda al chonismo

17

10 2012

Nacho Jiménez. Ser choni está de moda. El éxito de programas como Mujeres y hombres y viceversa o ¿Quién quiere casarse con mi hijo? ponen de manifiesto esta tendencia a engancharse a programas de telerrealidad que no aportan nada en el apartado intelectual, pero sí, y mucho, al del entretenimiento –para quien le guste, claro–. Da la casualidad de que los espacios citados anteriormente son de Mediaset (sic), queda dicho. El paradigma del chonismo y la chulería vacía de contenido e inteligencia alguna llega con el nuevo éxito de MTV España, Gandía Shore, la adaptación española de un formato que en Estados Unidos ha arrasado con Jersey Shore. Atención a sus protagonistas: cuatro chicos y cuatro chicas que sólo piensan en salir de fiesta, ponerse monos, beberse hasta los floreros y, sobre todo, tener mucho sexo, cuanto más mejor. El plan no está mal, ¿no? Poco más que decir de un programa que ha pulverizado los audimetros y que apunta muy alto. Quédense con sus nombres: Core, Abraham, Gata, Ylenia, Clavelito, Labrador (What the hell?), Arantxa y Esteban. Señoras, señores y chonis, empieza el espectáculo.

Sin boda a la vista

21

09 2012

Javier J. Díaz. ‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’ ha vuelto y promete dar guerra. Estaba cantado que Cuatro iba a hacer una segunda edición tras el gran éxito de la primera, que conectó con la audiencia debido a sus capacidades para humillar al ser humano.
El primer programa sirvió para despejar dudas. Como se suponía, siguen los mismos patrones en los casamenteros: un gay (para parecer un programa rompedor), un pijo (esta vez más joven y más endiosado) y varios chonis (eso que no falte, que es la salsa de la televisión). Entre las madres, más de lo mismo: celosas, pijas y amas de casa tradicionales enamoradas de sus ‘niños’. La única sorpresa inicial, que ya se sabía, la inclusión de una madre con dos hijos gemelos, a cual más diferente (y previsible).
Me pregunto si el programa será capaz de mantener el interés de la audiencia por sí solo gracias al morbo de las eliminaciones o necesitará nuevas implementaciones, como el juego entre los hermanos gemelos y sus pretendientes. QQCCMH necesitará algo más que siglas y redes sociales para cerrar su primera boda, cosa que todavía no ha sucedido.

‘Telebasura’… What?

21

03 2012

Nacho Jiménez. M uchos críticos de televisión se llenan la boca con el término ‘telebasura’ para despreciar o poner a caer de un burro a programas de televisión que no son de su agrado. Además, es un calificativo que supone un recurso demasiado fácil, ¿no creen? Un servidor no cree en programas ‘telebasura’, sino que cree en productos. ¿Cómo se decide qué es telebasura y qué no lo es? A muchos de mis colegas de esta columna les encanta usar este calificativo, y Telecinco suele ser, en la mayoría de las ocasiones, la diana de sus dardos. Pongamos como ejemplo espacios muy recurrentes a este tipo de ataques como Gran Hermano, ¿Quién quiere casarse con mi hijo? o La Noria. Todos estos programas son líderes de audiencia en su franja horaria, aunque debo confesar que no todos son de mi agrado. Y uno se pregunta:¿Qué programas no son ‘telebasura’? Quizás ese documental sobre el apareamiento del gato pardo que, obviamente, nadie ve, excepto la familia del locutor, también obvio. Lo que quiero decir es que, al igual que a un servidor le gusta ‘zamparse’ un buen solomillo, un menú de ‘comida basura’ a veces entra de lujo, ¿sí o no?

Desfile de chulos y chonis

05

03 2012

Urko Urbieta. Mañana los cinco ‘galanes’ de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? se quedarán con un pretendiente que, supuestamente, será el amor de su vida (mientras escribo esto me río, sí, pueden creerme) y yo ardo en deseos de conocer el final.
Este programa de Cuatro se ha convertido, a la fuerza, en el programa-chiste de la temporada. Cinco madres ayudan a sus hijos (un químico y striper, un aspirante a modelo, un empresario gay, un abogado de buena familia y un informático virgen a los 27) a encontrar pareja en la tele (eso de conocerse de forma normal ya ha quedado en el olvido) entre un grupo de ‘chonis’ más maquilladas que una puerta y que visten como si estuvieran en una fiesta de la mansión Playboy a cualquier hora del día.
Situaciones falsas, sobreactuaciones, lágrimas a tutiplén y broncas de manual han marcado estos cinco programas donde sobresalen, sin duda, ‘las Pilares’, madre y abuela del informático virgen, auténtico dúo merecedor de salir en una peli de Almodóvar; y Toya (la viuda de diplomático y madre del abogado), pija hasta la muerte que nos ha regalado grandes frases como: «No soy racista, tengo una amiga negra, y lo lleva muy bien». No me digan que no es encantadora.

Madres y viceversa

03

02 2012

Javier J. Díaz. Luján Argüelles, la mujer con nombre de parada de metro, es la celestina actual de la televisión española. Especializada en dar nóminas de granjero a oportunistas, ahora está a punto de realizar un posgrado en casar a jovencitos consentidos, pero sorteando a sus complicadas madres. ¿Quién quiere casarse con mi hijo? ya está en parrilla y, por distintas razones, no le va nada mal.
La primera es la propia carne. Las candidatas y candidatos saben a lo que van. Han visto muchas veces Mujeres, hombres y viceversa, y eso se nota.
La segunda, la provocación. No tienen ningún pudor en provocar a los concursantes. A veces, tanto, que algunas parecen actrices contratadas por su nivel de exageración. Quién sabe si realmente lo son.
Y la tercera, y la más polémica y triste, el papel de sus madres. Listas para criticar sin tapujos. Lo ponen todo, incluso comentarios racistas y homófobos. Como ejemplo, la madre de un concursante gay se mofó por la espalda de uno de los interesados en su hijo por ser muy afeminado, cuando su hijo, sentado a su lado, parecía un pavo real.

Otra vuelta de tuerca

01

02 2012

Nacho Jiménez. Despejar la mente frente a la pequeña pantalla puede resultar peligroso cuando uno se encuentra con programas como ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, una nueva vuelta de tuerca a los date-shows que debutó el pasado lunes en la noche de Cuatro. En resumen: Una veintena de chicos y chicas más preocupados, en el primer caso, por sus abdominales y su pelo al viento, o, en el caso de las féminas, en lucir unos grandes pechos operados y unas uñas de gel que podrían arrancar los ojos a cualquiera al más mínimo despiste. Atención a los candidatos a ¿casarse?: Un abogado de 45 años que no sabe muy bien por qué se ha metido en este ‘percal’; un químico y stripper, de 27 (imagínense el mix); un chaval enganchado a los videojuegos, de 27 años y virgen (sic); un empresario de 32 años y homosexual, y un estudiante cariñoso y excesivamente presumido, también de 27 años. Pero ellos no son, ni mucho menos, lo mejor del programa, sino que lo son sus madres. Las candidatas y candidatos a conseguir llevar al altar al amor de su vida deberán pasar primero por el examen de la madre. «Yo sólo quiero que tenga la ESO», «prefiero a la gótica que a la negra», o «tiene demasiado pecho» son sólo tres de las perlas de las progenitoras, que prometen convertirse en las nuevas ‘princesas de barrio’ en versión Imserso. Entre ésto y Mujeres, hombres y viceversa, en definitiva, con la juventud que pulula por este país, ¿cómo demonios no vamos a estar en crisis?

Sin dignidad

01

02 2012

Neus Aguiló. No es nada nuevo que por un minuto de gloria siga habiendo miles de personas dispuestas a vender su alma al diablo. Ayer, sin ir más lejos, tuvimos una muestra de ello en Cuatro con el estreno de ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, donde cinco hombres pretenden encontrar a su pareja ideal. Está claro que hay elevadas dosis de teatro en este nuevo reality y que todo está preparado para vendernos historias de ficción. Pero para participar en él es imprescindible dejar a un lado la dignidad y el amor propio y dar vía libre al esperpento. En estos momentos, me encuentro todavía meditando acerca de quién tiene menos orgullo:si las madres que llevan a sus retoños a la tele para encontrarles pareja;si las pretendientas que buscan casarse con chicos dominados por sus mamás o si los propios solteros, quienes no temen ir ala televisión mientras todos vemos cómo son incapaces de gestionar por sí mismos su propia vida sentimental. Al igual que en Granjero busca esposa, estamos ante otro programa sexista que ridiculiza a los hombres y denigra a las mujeres. No nos sorprendamos, pues, de que el machismo siga fuertemente arraigado en nuestra cultura.