Entrada etiquetada ‘Restaurante Indiscreto’

Restaurante indiscreto

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03 2017

Alfons Martí. El título es inexacto porque este programa es una explosiva mezcla de serie de policías y realismo de estómago, más que indiscreto. Hubo un tiempo en el que se buscaban intrigas solo en familias adineradas o mafias. Pero con el auge del restaurante como decorado para programas de pugnas por ser el mejor chef, ahora la realidad y la ficción se instauran en las entrañas de ese medio; inaudito hasta hace poco cuando eran meros marcos donde se reunían para cenar las parejas de oro, los intrigantes poderosos o los amigos inseparables. Aquí, el típico equipo de superhéroes investigadores aterriza en restaurantes para solventar terribles enigmas como la desaparición de la hamburguesa reina, el caso del empleado que llevaba un caimán como mascota al trabajo o los alborotos de cocineros, en medio envidias destructivas. Sin duda, la receta del programa debe su originalidad al hecho de combinar culebronismo y estrambóticas situaciones. Lo triste es que más de un empleado pierde el empleo. Y no es un final feliz si se tiene en cuenta el azote de la precariedad laboral y el paro. Pero, ya se sabe, todo por la audiencia.

Parece mentira

03

02 2017

Javier J. Díaz. En la televisión, a veces todo parece mentira. Para que cada persona pueda extraer sus propias conclusiones es muy recomendable pasarse un día entero viendo los docurealities de DKiss o Mega, cadenas hechas para el entretenimiento a cualquier precio. Mega programa en su parrilla (cinco y seis veces seguidas si es necesario) el espacio Restaurante Indiscreto. Este espacio propone descubrir a dueños de negocios de restauración las razones por las que su restaurante está fallando. Y lo hace de un modo curioso: infiltrando a un equipo de personas dentro de él mientras ‘forran’ de cámaras-espía todo el local. El bucle es siempre el mismo: un señor con problemas en su negocio y dudas sobre sus empleados (el restaurador) pide ayuda a otro señor con bigote (el conductor), que acepta encantado. A continuación, infiltra a su equipo y le muestra en directo lo que está pasando, desenmascarando así a los empleados (o actores). El problema es que a veces los empleados son tan descarados y poco discretos que solo les falta mirar a la cámara oculta y guiñar un ojo cuando se meten dinero en el bolsillo delante de todos. El caso es que roban escandalosamente y el dueño nunca se huele nada, por lo que el drama está servido al final de cada capítulo cuando los pescan con las manos en la masa. Todo tan forzado que parece mentira.