Entrada etiquetada ‘telebasura’

No hemos aprendido nada

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03 2018

Urko Urbieta . Sálvame es un pecado venial televisivo. La auténtica telebasura en España tiene fecha de nacimiento: el 23 de enero de 1993. Fue en un especial del programa De tú a tú, que Nieves Herrero, en aquella época un referente del periodismo, condujo desde Alcásser, el día en que aparecieron los cuerpos de Desirée, Toñi y Miriam, desaparecidas meses antes. Tres horas de infausto recuerdo donde los padres y amigos de las víctimas dieron rienda suelta a su dolor. El espectáculo fue dantesco y, hoy en día, un ejemplo de mal periodismo.Otro ejemplo de telebasura fue el tratamiento del juicio a Dolores Vázquez por el asesinato de Rocío Wanninkhof. Un jurado popular la condenó casi sin pruebas, pero el juicio paralelo en las cadenas fue vergonzoso. Dos años después cogieron al auténtico asesino y María Teresa Campos se vio obligada a pedir perdón en su programa.Lo mismo sucede estos días en el caso del asesinato del pequeño Gabriel Cruz. ¿Son necesarias tantas horas de morbo barato? ¿Tantos directo ‘sesudos’? ¿Necesitamos regodearnos tanto en el dolor ajeno?

Adelante la telebasura

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08 2016

Neus Aguiló. Telecinco se atreve con todo y la prueba de ello es que ha hecho un docurreality sobre la vida personal de María Teresa y Terelu Campos. A estas alturas, defensores y detractores del programa ya lo han dicho casi todo. Las críticas le han llovido incluso de parte de los que se consideran sus aliados, como el propio Jorge Javier Vázquez, quien adelantó en su blog antes del estreno que a madre e hija ‘le iban a caer hostias hasta en el carné de identidad’, a lo que la matriarca reaccionó con gran enfado. Sabía de qué iba el programa y traté de verlo pero no aguanté más cinco minutos sin cambiar de canal. Me pregunté a quién puede interesarle la vida de estas dos señoras y ver cómo nadan en su lujosa piscina privada y conversan en su salón de té. Pues, por lo visto, le importa a mucha gente, porque el día de su estreno anotó casi un diecinueve por ciento de audiencia. Sí, la telebasura también tiene su función social, entretiene a más personas de las que pensamos. Y si las Campos contribuyen a alegrar la vida a un notable grupo de espectadores, pues adelante. Hay cosas peores.

Sí, telebasura

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03 2012

Josep Oliver. Ayer, mi compañero de columna Nacho se preguntaba por la naturaleza de lo que los críticos se empeñan en denominar «telebasura», y aventuraba, a mí entender, que las razones para usar esta denominación eran más personales que objetivas. Intentaré explicar por qué creo que sí es adecuado este término. La televisión, como medio de comunicación de masas, además de sus principales funciones (informar y entretener), tiene otras, quizá menos evidentes, pero igual de importantes. Una de ellas es que transmite determinados modelos de conducta e incluso ideologías. Según ha estudiado Klapper, por ejemplo, el bajo nivel cultural y los gustos mediocres que transmite la mayoría de los programas infantiles suponen una degradación de los gustos de sus espectadores, que se proyecta luego en su vida adulta. Pero no es sólo eso: los espacios que fomentan el consumismo exacerbado, la superficialidad de las relaciones interpersonales, que niegan la cultura del esfuerzo y el sacrificio, que atomizan toda clase de información poniéndola toda al mismo nivel, ocasionan un perjuicio al espectador, porque éste, quiera o no, asimila el mensaje de fondo. A eso llamo yo «telebasura». Sí, claro que de tanto en cuanto apetece la comida basura, pero… ¿siempre?

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‘Telebasura’… What?

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03 2012

Nacho Jiménez. M uchos críticos de televisión se llenan la boca con el término ‘telebasura’ para despreciar o poner a caer de un burro a programas de televisión que no son de su agrado. Además, es un calificativo que supone un recurso demasiado fácil, ¿no creen? Un servidor no cree en programas ‘telebasura’, sino que cree en productos. ¿Cómo se decide qué es telebasura y qué no lo es? A muchos de mis colegas de esta columna les encanta usar este calificativo, y Telecinco suele ser, en la mayoría de las ocasiones, la diana de sus dardos. Pongamos como ejemplo espacios muy recurrentes a este tipo de ataques como Gran Hermano, ¿Quién quiere casarse con mi hijo? o La Noria. Todos estos programas son líderes de audiencia en su franja horaria, aunque debo confesar que no todos son de mi agrado. Y uno se pregunta:¿Qué programas no son ‘telebasura’? Quizás ese documental sobre el apareamiento del gato pardo que, obviamente, nadie ve, excepto la familia del locutor, también obvio. Lo que quiero decir es que, al igual que a un servidor le gusta ‘zamparse’ un buen solomillo, un menú de ‘comida basura’ a veces entra de lujo, ¿sí o no?