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Eurovisión, la película

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05 2016

Javier J. Díaz. Quién ganará mañana Eurovisión? A falta de 24 horas podríamos decir que el guion ya está casi listo. Apuestas, ensayos analizados hasta el milímetro, semifinales retransmitidas en todo el mundo, redes sociales, Apps, coberturas mediáticas, intereses geopolíticos… Eurovisión ya no es lo que era. Hoy es más mediático y espectacular que ayer, pero deja menos margen a la sorpresa. Se podría decir que hay incógnitas, pero el día del Festival, a no ser que salga un ‘Jimmy Jump’ esporádico, se sabe casi todo lo que va a pasar: se ha visto el directo de todos los países, se sabe qué lugar ocupa cada uno en las casas de apuestas desde hace meses y se ha analizado cada ensayo desde 100 perspectivas. Si todo sigue el guion establecido, mañana ganará Rusia, con permiso de Francia, Ucrania o alguna sorpresa que apunte más alto de lo que se esperaba (Bulgaria, Holanda, Australia, Malta, Italia). Fuera de guion queda ver si el boicot a Rusia le dará la victoria de rebote, por ejemplo, a una Francia que no se desmorone por no ser nórdica o ex soviética, o a un país que nunca haya ganado todavía, siempre una golosina para muchos patrocinadores.
El papel de España, por muy natural que sea Barei y su Say Yay!, volverá a ser el del personaje que fracasa siempre, haga lo que haga.

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Cuenta atrás: un mes

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04 2016

Javier J. Díaz. En apenas un mes ya sabremos quién es el nuevo ganador de Eurovisión (¿Rusia? ¿Francia? ¿Suecia?), y también en qué puesto ha quedado la representación española el Festival de Eurovisión que se celebrará, de nuevo en Suecia. En los siguientes 29 días prácticamente cada hora habrá noticias nuevas sobre el evento. Ha comenzado la cuenta atrás de la cuenta atrás. En el certamen, que se celebrará en Estocolmo, estará la ‘millonaria’ Barei, pero también José María Iñigo y Julia Varela, que repetirán en la retransmisión como RTVE confirmó esta misma semana. El primero, por sexto año consecutivo; ella, por segunda vez. El tándem complementó bien el año pasado, sobre todo porque Julia arreglaba algunos desatinos de Iñigo. ¿Pasará lo mismo en esta edición? El espectáculo tiene bastantes incertidumbres. España cierra el Top Ten, de momento, con trayectoria ascendente, gracias a la promoción de Barei por Europa. ¿Será falsa alarma y volveremos a los últimos puestos? Rusia, de nuevo favorita, con Francia cada vez más cerca. ¿Serán capaces nuestros vecinos de ganar 39 años después? En la parte negativa, sin Portugal y Andorra España parte con menos 24 puntos. Esperemos que el inglés y el juego de pies de Barei contrarresten este hándicap. Bosnia medita retirarse y Ucrania sigue adelante con su tema ‘antiRusia’. ¿Se puede pedir más a un mes de Eurovisión?

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Sin Euphoria

22

05 2015

Javier J. Díaz. El principio de siglo XXI le sentó muy bien a Eurovisión. Tras una década de los noventa complicada, con una pérdida de audiencias generalizada, el Festival había perdido su influencia y ya no levantaba tanta expectación como antes.
Sin embargo, tras el nuevo siglo, todo cambio. Primero Dana Internacional y luego un ejército de freaks lo pusieron de nuevo en el centro de todas las miradas. No por su música, como antaño, cuando Abba o Julio Iglesias recalaban en Eurovisión, sino por el espectáculo en sí. Personas de todos los colores y formas, con músicas de todas las estridencias. Esos primeros ‘brillantes’ años de los 2000 se cerraron con la victoria de la sueca Loreen en 2012 y su tema Euphoria. Precisamente esa euforia les ha llevado a morir de éxito. Desde entonces, eso sí, la audiencia les sigue acompañando. Lo único que le salva de la quema, porque audiencia es dinero. Aunque el año pasado, el fenómeno gay-Conchita lo revivió, este 2015, las baladas aburridas y las canciones de gasolinera-chichinabo han vuelto a apoderarse del certamen. Necesitamos, o buena música o algo diferente. De momento, muy poco de ambos. Solo audiencia.
Mañana, entre Suecia, Italia, Rusia y Estonia se juega la victoria. Ninguna de esas canciones, voces ni puestas en escena marcarán nuestras vidas. Y la de España, menos. Solo un atisbo de Bélgica y Austria, que pasarán desapercibidas.